
Tiene cara de niño, pese a sus 30 años. Es serio y se le ve plantado. Habla buen español y dice no temer al ambiente que generará esta noche el partido entre las selecciones de Costa Rica y Granada.
Se trata del estadounidense Jair Marrufo , designado por la Concacaf para dirigir el juego de vuelta, tras el 2-2 en la capital granadina.
Hijo del silbatero mexicano Antonio Marrufo, Jair empezó en el arbitraje en 1996, pero confiesa que nunca ha estado en el estadio Ricardo Saprissa, por lo que desconoce el infernal ruido que se produce en la gradería de sol sur.
“Percibo un ambiente muy bonito, pues los dos equipos vienen de empatar”, aseveró ayer el réferi mientras inspeccionaba la gramilla sintética del reducto morado.
Añadió que observó por televisión el juego de ida, pues ya sabía que estaba designado para el partido de vuelta en Tibás.
“Al observarlo, tomé nota de algunos detalles que espero me sirvan para no tener sorpresas mañana (hoy)”, añadió.
Consultado sobre lo que conoce de la Tricolor, dijo que es “una selección con mucha experiencia y jugadores muy conocidos en el ámbito internacional”.
En cuanto a Granada, afirmó que al igual que Costa Rica, tiene jugadores en la Major League Soccer (MLS), liga de Estados Unidos donde él tiene seis temporadas de dirigir.
“Los granadinos son jugadores que aplican mucha velocidad en su futbol”, apuntó.
Sí dijo que le han contado que en Costa Rica, pero en especial en el Saprissa, los aficionados se “meten” mucho al juego en apoyo de su selección. “Es bonito que la gente participe y se emocione”.