Allá, en La Palma de Abangares, Leoni Flores aprendió a hacer goles. Y hasta allá fueron a buscarlo para que jugara en Primera División, cuando apenas tenía 17 años.
Sus primeros pasos los dio en 1982, con el Municipal Puntarenas. Solo un año después fue llamado a la Selección Nacional y en 1984 integró la oncena que participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
En 1986 fue campeón con los porteños y goleador con 19 tantos. En 1989 pasó al Deportivo Saprissa y ganó un subtítulo. Sus goles fueron vitales en la clasificación de Costa Rica al Mundial de Italia 90, aunque no participó en la justa mundialista.
Durante tres años militó en el futbol canadiense con el Supra de Montreal. Regresó en 1992 para jugar con Limonense, Guanacasteca y San Carlos.
En el 95 volvió al equipo del Caribe, pero ya en la Segunda División. Durante toda su carrera en la máxima categoría, Leoni alcanzó 114 goles.
Desde niño siempre quiso ser oficial de Tránsito y cumplió su sueño en 1996. Entonces, dividía su tiempo entre el futbol y su trabajo en las carreteras. Al final, sintió que lo mejor era colgar los tacos.
Cumplió 38 años, tiene cinco hijos, vive en Limón y, cuando puede, juega partidos como veterano.
Ahora tiene seis años de ser oficial en Limón y aunque está feliz en el Caribe, asegura que un día volverá a su Guanacaste.