Hace cuatro años que Azucena Villarreal se retiró del voleibol, el mismo número de hijas que ahora acaparan sus horas en una nueva labor, la de madre siete días a la semana.
Dos de ellas son adolescentes, una apenas empieza la escuela y la última va a cumplir tres años y es la chineada de la casa.
Además, la herencia del deporte ya llegó a las hijas mayores de Azucena, pero no con el voleibol, sino con el futbol.
Azucena empezó a practicar voleibol en el equipo de un barrio herediano, pero pronto fue llamada a integrarse al sexteto del Colegio Nuestra Señora de Sión, con el que debutó en primera a los 17 años.
En 1985, el año de su debut, su equipo se coronó campeón del certamen y ella como Novata del Año.
Al año siguiente, el Sión pasó a llamarse Zepol y de 1986 a 1991 obtuvo seis campeonatos y un subcampeonato nacional, con Azucena como su capitana.
La joven herediana integró la Selección Mayor desde 1985, y en el 86 también formó parte de la juvenil. Con la Tricolor ganó cuatro cetros Centroamericanos de forma invicta.
En 1991 pasó a Zapote y obtuvo un subcampeonato e inició una racha de seis títulos seguidos. Fue nombrada en cuatro ocasiones como mejor jugadora del país y en 1999 se retiró.
Azucena (36 años) vive en San Pablo de Heredia y aunque afirma que está en condiciones, confiesa que dejó el deporte de lado.
Cuando Zapote terminó su ciclo se notó un bajonazo en el nivel del voleibol. Y eso que era su mejor momento”
Azucena Villarreal
Exvoleibolista nacional