Como uno más de la hinchada, Wílmer López se colgó de la malla y festejó a garganta llena el gol de Sandro Alfaro. Era el quinto del día y la confirmación en la red de la supremacía del campeón.
Sudor, lágrimas, abrazos eternos con aquellos que nunca dejaron de creer. Oraciones al cielo y las medallas aferradas al pecho, signo inequívoco de que el cetro estaba al fin en sus manos.
Locura en la vuelta olímpica. Afición y jugadores se unieron en un solo canto de "Liga campeón".
"Con mucho esfuerzo y temple sacamos un campeonato que tiene un significado muy especial. Demostramos que fuimos los mejores en la temporada, este título lo sudamos en la cancha", dijo Wílmer en medio de la euforia.
Javier Delgado, quien ayer alcanzó su quinto título con la camiseta manuda, vivió intensamente cada momento del cotejo y dejó escapar la ansiedad con el grito de victoria.
"Este fue un cierre cargado de coraje, construimos esto con trabajo, sufrimiento y carácter, salimos de las situaciones difíciles y logramos alcanzar el gran objetivo", comentó el zaguero rojinegro.
El sello Izaguirre
La afición gritó su nombre con toda fuerza. El hombre de la casaca 10 se robó el cariño de los seguidores rojinegros y también la estampa de figura.
Pablo Izaguirre abrió la cuenta en la pizarra al minuto 2 y dejó su estela en otras dos anotaciones. Sin espacio para la dudas, su talento quedó plasmado en la gramilla.
"La emoción que siento es algo que no puedo explicar con palabras, en estos últimos partidos todo me salió muy bien y hoy pudimos cerrar de manera contundente. Sufrimos mucho para llegar acá, pero este es el mejor premio", apuntó uno de los que llegaron a Alajuelense para ser campeones.
Su voz quebrada dejaba escapar la fuerza del sentimiento. En su primera temporada con el equipo, Edson Valente Esinho , gozaba del griterío en las gradas mientras le mostraba a todos su fervor: "Campeones por Cristo" decía su camiseta.
"Estoy realmente contento porque aquí me han tratado muy bien, aprendí a luchar por una causa en la que todos, sin importar su función, sabían que era lo que queríamos", apuntó Essinho , quien al salir del campo, para darle espacio a Wilson Muñoz, se quitó la casaca y se la regaló a los aficionados.
A Heriberto Quirós ayer solo le faltó el gol. Pero en medio de la euforia, la ausencia en la red se borró y el Chimy dio rienda suelta a sus emociones.
"Esto es parte de un gran sacrificio del grupo, hoy no pude anotar pero sé que los que hice antes fueron muy importantes. Lo valioso es que el grupo mantuvo su unión y peleó hasta el final", comentó Quirós.
El festejo abrió también un portillo para las inevitables despedidas de cierre de campaña. Wilson Muñoz tiene una opción en el OFI Creta, Hárold Wallace probará suerte en Italia y Pablo Chinchilla viajó ayer a Austria para descansar y definir su futuro.
El trofeo en las manos. Y las medallas en el pecho. Ayer, Alajuela se vistió de fiesta.