Ankara . Dieciséis selecciones, casi doscientos jugadores de baloncesto y ciento veinte millones de espectadores de veinticinco países distintos conectarán, a partir del próximo viernes y hasta el 9 de septiembre, con el Campeonato de Europa que mejor ha plasmado los efectos de la globalización sobre la canasta continental.
A lo largo de diez días, las tres ciudades turcas designadas para albergar el primer Europeo del siglo XXI -Ankara, Antalya y Estambul- reflejarán las nuevas tendencias que la mundialización está empezando a marcar en las selecciones del Viejo Continente con la llegada de una generación cuyo talento desconoce la existencia de fronteras.
La época en la que unos cuantos clubes capitalizaban la mayor parte de los jugadores internacionales ha pasado a la historia. Ahora, los seleccionadores necesitan rastrear los campeonatos de muchos países para encontrar a sus hombres, seguir atentamente los cambios de nacionalidad y, cada vez más, mirar hacia la NBA, donde la cantidad de extranjeros aumenta temporada tras temporada.
El Europeo turco reflejará mejor que nunca esta nueva realidad del baloncesto continental por la coincidencia de tres factores simultáneos: la despedida de algunas de las estrellas más deslumbrantes de la última época, la proliferación de jugadores marcados con el sello de la NBA y la incorporación de numerosos jóvenes.
Para muchas selecciones Turquía significa el final de un ciclo y el comienzo de otro, una especie de borrón y cuenta nueva repleto de incógnitas para el futuro acompañada por una extensa lista de jugadores que de manera definitiva o temporal han renunciado a sus selecciones: Alberto Herreros, Roberto Dueñas, Arvidas Sabonis, Arturas Karnisovas, Carlton Myers, Alessandro Abbio, Nikos Ekonomu, Antoine Rigaudeau, Aleksander Djordjevic, Vlade Divac, Zeljko Rebraca.....
Ni siquiera los conjuntos más competitivos, como Italia, Yugoslavia, Lituania, Francia o la propia España han escapado a esa corriente de altas y bajas cuyo exponente máximo se llama Pau Gasol, número tres del pasado 'draft', el puesto más alto jamás logrado por un jugador formado fuera de los Estados Unidos, y punta de lanza del desembarco generacional en este Europeo.
Pero de la misma manera que la NBA aumenta su presencia, la poderosa atracción que ejerce sobre algunos hombres les lleva a renunciar a sus selecciones, caso del yugoslavo Zeljko Rebraca, que ha dejado el Panathinaikos y el combinado 'plavi' para preparar la marcha a los Estados Unidos.
Del relevo generacional, que para España ha supuesto la llegada de Felipe Reyes y Gasol tras los pasos de Raúl López y Juan Carlos Navarro, cuyo debut con el cuadro absoluto tuvo lugar en Sydney 2000, depende el futuro del baloncesto europeo de selecciones.
Han traído savia nueva con el desafío de hacer olvidar a jugadores consagrados y mundialmente reconocidos, pero todavía tienen que demostrarlo sobre la pista, el terreno de la verdad, donde al menos diez países cuentan con posibilidades de hacer podio.
Las aspiraciones de todos ellos van un poco más lejos, ya que también está en juego la clasificación para el próximo Campeonato del Mundo, que se disputará el año que viene en Indianapolis. Los cinco primeros en el torneo turco obtendrán el pase mundialista, un desafío añadido para la legión NBA.
Desde allí han aterrizado Shawn Bradley y Dirk Nowitzki en Alemania; Radislav Nesterovic en Eslovenia; Predrag Stojakovic y Dragan Tarlac, reclutado por el Real Madrid, en Yugoslavia; Zan Tabak, también incorporado al equipo madridista, en Croacia; Hidayet Turkoglu en Turquía, y algunos efectivos más.
En ese grupo hay que contar a hombres que acaban de entrar en la espiral de la NBA, como Gasol y Raúl López, el griego Antonios Fotsis, el esloveno Sani Becirovic o el ruso Andrei Kirilenko, cuyo futuro se escribe en clave de barras y estrellas.
La batalla continental dará comienzo en Ankara y Antalia. La primera es la sede de los grupos A -compuesto por Francia, Lituania, Israel y Ucrania-, y B -integrado por España, Eslovenia, Turquía y Letonia-, que competirán en el Aski Sport Hall, con capacidad para 5.700 espectadores. La segunda alberga el bloque C -Yugoslavia, Alemania, Croacia y Estonia- y el D -Italia, Rusia, Grecia y Bosnia-, radicados en el Anfas Expo Center, con 3.800 asientos.
Los últimos de cada grupo al término de la primera fase quedarán automáticamente eliminados, mientras que los primeros accederán directamente a cuartos de final, mientras que los conjuntos situados en las posiciones tercera y cuarta tendrán que disputar una eliminatoria para ganarse el pase a la lucha por las medallas.
La ronda final tendrá lugar en Estambul, en el pabellón Abdi Ipecki, dispuesto para 10.500 espectadores, donde Aleksander Djordjevic saltó a la fama con un triple en el último segundo que dio la Liga Europea al Partizan y ahora, nueve años después, quieren triunfo los nuevos talentos del baloncesto continental.