
Oporto (Portugal). El encuentro inaugural de la Eurocopa de futbol 2004 deparó la primera sorpresa: un desorganizado y poco eficiente equipo portugués cayó 2-1 frente a Grecia, ayer en un colmado estadio del Dragao en Oporto, por el Grupo A del certamen.
El partido comenzó con una poco edificante y agorera entrada de Luis Figo sobre Georgios Karagounis, que el árbitro italiano Pierluigi Collina desestimó.
Enseguida, los helenos se mostraron más incisivos que los anfitriones, que solo hacían toques intrascendentes y, tras un error infantil de la defensa lusitana cuando salía con el balón dominado, el propio Karagounis lo recuperó y batió con un fuerte derechazo desde fuera del área al guardavallas Ricardo, en el minuto 7.
En el primer cuarto de hora quedaron claras las estrategias. Los pupilos del alemán Otto Rehhagel realizaban un juego simple y práctico, sacando ventaja de su mayor talla y mejor estado atlético, complicando con pases largos a la defensa portuguesa, cuyo equipo practicaba un jogo bonito pero sin la menor eficacia.
En el minuto 16, Jorge Andrade se animó con un tiro desde lejos, que a pesar de su potencia no inquietó al guardameta Antonios Nikopolidis.
Cinco más tarde, Costinha vería la primera tarjeta amarilla del partido tras una fuerte entrada sobre el interista Karagounis, quien recibió el mismo castigo en el 39’ por “molestar” la ejecución de una falta a favor de los locales.
En el 23’ Charisteas lo intentó de cabeza tras un córner y en el 26’ Rui Costa hizo lo propio, pero muy desviado. Ya en el final de la primera etapa, cuando los abucheos y silbidos habían ganado a la animosa torcida , Figo trató de sorprender con un tiro libre que fue a las manos de Nikopolidis.
Aparte del inesperado gol visitante, lo más destacable de este deslucido primer tiempo fue que todas las iniciativas de los anfitriones terminaron siendo abortadas por las “torres” de la defensa griega o el balón pasó siempre muy lejos de la valla helena.
Cartas del banquillo
En la segunda mitad, Felipao dio entrada a su paisano naturalizado portugués Deco y al juvenil del Manchester United, Cristiano Ronaldo, en lugar de Rui Costa y Simao, buscando darle más dinamismo al ataque. Mientras que en el rival Konstantinos Katsouranis tomó la plaza del goleador y amonestado Karagounis.
Pero, en el minuto 51, en un veloz contraataque, el defensa Georgios Seitaridis fue derribado en el área por Cristiano Ronaldo y Angelis Basinas, compañero del primero en el Panathinaikos, marcó con clase la pena máxima pitada por Collina, colocando el balón en el ángulo superior izquierdo del sportinguista Ricardo. 0 a 2.
Portugal lo seguía intentando a la desesperada, sin ton ni son, y los griegos continuaban prolijos en defensa o buscando hacer tiempo ante la menor falta, animados por una ruidosa hinchada ubicada casi detrás de su portería.
En el minuto 66, Nuno Gomes (Benfica) entró en el lugar del oportense Costinha, advertido en la primera parte.
Enseguida el reputado delantero del Atlético de Madrid Themistoklis Nikolaidis reemplazó al jugador del Bolton inglés Stylianos Giannakopoulos.
En el minuto 76, una falta de Seitaridis ante Figo determinó una falta que éste lanzó muy lejos del arco heleno.
A los tres minutos de reposición, Cristiano Ronaldo descontó para evitar mayor vergüenza de los locales.