Nemesio Rodríguez
Berlín, 27 jun (EFE).- Fiel a su destino, España embarrancó hoy en los octavos de final de la Copa del Mundo.
Los peores augurios se cumplieron en el estadio de Hannover para solaz de los que disfrutan pronosticando que las "furias rojas" harán lo de siempre: hacer las maletas anticipadamente.
Son 11 participaciones en los Mundiales y sólo un cuarto puesto, en 1950 tras derrotar a Estados Unidos, Chile e Inglaterra en ruta a las semifinales. Sus derrotas ante Brasil y Suecia la dejaron en ese lugar.
Más de medio siglo después, no ha conseguido igualar ese éxito. Ni siquiera en el Mundial que organizó en 1982, donde su penosa actuación la despidió en la segunda ronda de grupos (derrota ante Alemania por 2-1 y empata a cero con Inglaterra).
Aunque desde 1978 no deja de estar presente en los mundiales, España se queda siempre en el grupo de los que están un paso atrás de los que alguna vez han sido campeones: Alemania, Argentina, Brasil, Francia, Inglaterra, Italia. Uruguay fue grande en 1930 y 1950, pero desde entonces nunca volvió a disputar una final.
En 1986, en 1994 y en 2002 alcanzó los cuartos de final, donde fue eliminada, respectivamente, por Bélgica, Italia y Corea del Sur; en 1998, se despidió en la primera ronda y en 1990 cayó en los octavos ante Yugoslavia.
Los españoles siempre tenían dificultades en las primeras rondas, pero en 2002 y 2006 pasaron con autoridad ganando los tres encuentros.
Buenos jugadores que han conquistado títulos europeos con sus equipos han vestido la camiseta roja en estos mundiales, como Emilio Butragueño, Zubizarreta, Iker Casillas, Luis García, Carlos Puyol, Luis Enrique, Julio Salinas, Raúl, Kiko, Morientes...
Casi siempre ha faltado un líder, como los que han conducido a otras selecciones a la conquistas de un Mundial, como Zinedine Zidane en 1998, torneo en el que los "bleus" se proclamaron por primera vez campeones del mundo después de décadas de espera.
Holanda tuvo a Johan Cruyff y alcanzó, al menos, dos finales. Por no hablar de Pelé, de Ronaldo, de Tostao, de Franz Beckenbauer, de Bobby Charlton, de Paolo Rossi, de Maradona, de Mario Kempes, de tantos extraordinarios jugadores que han llevado al éxito a sus selecciones.
A España le falta también la garra y el cinismo de Italia, protagonista, sí, de un juego rácano y desesperante, pero que jamás deja de desafiar a la suerte y que es capaz de levantarse en los momentos más desesperados.
A las "furias" les faltan muchas cosas que, por el momento, no tiene. EFE
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