
Lo que debía ser una rueda de prensa rutinaria en el emblemático circuito de Suzuka se convirtió en tensión máxima cuando Max Verstappen, el implacable piloto de Red Bull Racing perdió los estribos y ejecutó una expulsión que tiene a muchos en shock.
Todo varió en cuestión de segundos, porque el cuatro veces campeón primero saludó a los periodistas presentes, pero su ánimo cambió en un instante.
Max Verstappen tomó el micrófono antes de la primera pregunta en la rueda de prensa del Gran Premio de Japón y dijo: “Un segundo. No voy a hablar hasta que se vaya”, señalando a Giles Richards, del periódico británico The Guardian.
El piloto no se anduvo con rodeos cuando vio al fondo de la sala a quien percibe como “enemigo” y paralizó todo el evento con esa orden tajante y radical que nadie vio venir.
Ninguno de los presentes en la sala de prensa podían creer lo que pasaba, mientras que Richards, incrédulo, recogía su grabadora bajo la mirada punzante del neerlandés.
De camino, el comunicador no sabía si se trataba de una broma y preguntó: “¿En serio? ¿Por la pregunta del año pasado? ¿Quieren que me vaya?”. El propio Verstappen respondió de inmediato: “Sí, vete”.
Richards insistió: “¿Es por la pregunta de Abu Dabi, sobre España? ¿De verdad te molesta eso?”. Ante eso, Verstappen contestó, una vez más: “¡Fuera!”.
La pregunta que irritó a Max Verstappen se formuló en la rueda de prensa posterior al GP de Abu Dabi, que decidió el título del año pasado.
El neerlandés llegó segundo en la última carrera, ganó la prueba, pero no se alzó con el título porque Lando Norris supo gestionar su ventaja y se proclamó campeón.
Richards preguntó si el neerlandés se arrepentía del incidente en España. En el GP de España de junio, Verstappen se sintió frustrado al saber que tuvo que devolverle la posición a Russell después de haber logrado adelantarlo debido a un error al salirse de la pista.
Al recuperar la posición, el neerlandés provocó una colisión con el británico y fue penalizado. Esto le supuso una penalización de tiempo que le hizo perder cinco posiciones en la clasificación final, costándole nueve puntos del campeonato.
La polémica conferencia donde expulsó al periodista era solo con medios escritos, por lo cual no había cámaras de televisión.

