Su llegada es antecedida por una sequía de goles en Liga Deportiva Alajuelense.
Por ello, cuando el entrenador Guilherme Farinha le dijo que jugaría ante Pérez Zeledón, el pasado 19 de diciembre, Erick Jiménez tenía muy claro que las oportunidades en la vida no hay que desaprovecharlas.
"Yo quería hacer un gol, pero jamás imaginé que serían tres. Antes de ese día había soñado cómo le iba a dar a la pelota y hasta cómo podría celebrar, pero cuando hice el primer gol solo atiné a correr", expresó el futbolista desde su casa de habitación, en San Rafael de Alajuela.
Hijo de Rafael Jiménez y Rosa Morales, Erick se ha convertido en la esperanza de la afición manuda, ya que además de los tres tantos que logró ante los generaleños, el domingo anterior obtuvo el gol que le dio la victoria a los manudos en Puntarenas, y el miércoles anotó de penal ante Limonense.
"Aquí la competencia por un puesto es muy dura, por lo que solo con goles se puede ganar un lugar. Como todo en la vida, lo más difícil es mantenerse".
Ayuda familiar
El ingreso de Jiménez al futbol se da cuando tenía 13 años, y se enrola en las ligas menores de Plaza Acosta.
Ahí jugó dos años, pero al cumplir los 15 abriles sufrió una lesión en la clavícula que le alejó de las canchas por una temporada.
"Gracias a Dios pude recuperarme y volví para jugar con la tercera división de Barrio Lourdes, aquí en Alajuela. Mi familia es muy humilde, así que el futbol es una gran ayuda", comentó el futbolista, quien es el menor de ocho hermanos.
En su segundo año jugando para Lourdes, Erick fue llamado a integrar el juvenil de la Liga, donde estuvo un campeonato, para después ser cedido a préstamo al Barrio México de Segunda División.
En el equipo de la barriada dio a conocer su capacidad goleadora, al conseguir 28 goles y terminar como el máximo artillero de la Liga de Ascenso.
En Barrio México, Erick jugó al lado de su hermano Rafael, quien aún se mantiene allí, también como atacante.
"Mi papá es uno de esos fiebres a las mejengas, pero nunca jugó en Primera. Lo mío y de mi hermano es parte de esa fiebre y ganas de superarnos".
Acerca del reto que significa ser visto como un hombre gol, Jiménez aclaró que podrían llegar momentos difíciles, pero lo más importante es no rendirse nunca.
"Siempre quise jugar con esta camiseta y ahora que lo hago no voy a defraudar a quienes confían en mí. Soy humano y puedo fallar, pero tengo mucha fe en Dios para seguir adelante".
Con el objetivo de apuntalar aún más la puntería y frialdad que ha denotado en sus participaciones, Jiménez explicó que Farinha le pide a los delanteros practicar la puntada final. "Sé que la Liga tenía problemas de definición y estamos trabajando en eso".
Estudiante de bachillerato por madurez tercer año en el instituto San Thomas, Erick manifiesta que la preparación académica, al igual que el futbol, son armas para defenderse en vida.