
Se sumerge en una pileta llena de ilusiones y se olvida de todo. Su mente se concentra en una competencia contra el reloj. Esa es la historia de su vida.
Claudia Poll sigue deshojando el calendario en procura de que llegue ese domingo 21 de julio, día que marcará su debut en unos Juegos Olímpicos.
Todo lo demás ya está listo. El equipaje se cerró hace semanas, cuando confirmó en el torneo Mare Nostrum, en Europa, que su senda era la correcta.
El último detalle fue el aislamiento al que está sometida, en procura de quitarle presión y que la mente apoye un ciento por ciento las maniobras de su cuerpo.
La orden es tajante. Claudia no dará más declaraciones hasta que finalice su participación en Atlanta 96 ese lunes 22 de julio.
"No es por malacrianza ni soberbia. Lo que pasa es que con la experiencia vivida con Sylvia (hermana mayor de Claudia), hemos preferido aislarla", explica Monserrat Hidalgo, coentrenadora de la principal esperanza costarricense en las justas del Centenario.
La colaboradora de Francisco Rivas recuerda que cuando Sylvia --ganadora de plata en Seúl 88-- iba para Barcelona 92, periodistas nacionales y extranjeros acosaron la piscina del Club Cariari durante las semanas previas.
"Eso no nos ayudó mucho", asegura Hidalgo, quien aclara que cuando se crean demasiadas expectativas alrededor de un nadador, la presión se apodera de este y a veces representa un obstáculo para cumplir los planes.
Para Francisco Rivas, el aspecto motivacional significa un sesenta por ciento del trabajo que realiza con Claudia, y por ello gusta de mantener un manejo completo de la situación.
Dentro de esa estrategia, Claudia y su cuerpo técnico tienen una filosofía particular: Atlanta 96 es solo un torneo más.
Aunque difícil de digerir para el común de las personas, esa es la luz que ilumina la ruta de la ondina, considerada por los analistas como una de las principales opciones iberoamericanas de figurar en el podio en Atlanta 96.
Para evitar que Claudia pensara en la competencia como la culminación de su carrera, entre Rivas y ella acordaron que continuará activa después de los Juegos.
También renovaron contratos de patrocinio y hasta programaron lo que vendrá a partir de agosto, incluyendo vacaciones y próximos torneos.
Hace un mes la nadadora terminó su preparación con pesas, uno de los trabajos que más la agotan, y conforme se acerca la hora de viajar a la capital de Georgia, la carga de entrenamiento se hace menor.
Rivas rechazó una oferta de una firma que produce trajes de baño interesados en patrocinar a Claudia, pues piensa que cambiar de vestimenta a estas alturas puede ser peligroso. Todo sea para darle comodidad a Poll.
Cartas de los compañeros de Claudia en el equipo del Cariari, rasurar a la nadadora previo a las competencias y tocarle el ego con diferentes maniobras forman parte del repertorio que tiene el entrenador para aumentar la motivación.
La fórmula está requeteprobada. Es así como Claudia ha alcanzado el éxito. Esas serán las armas que se llevarán mañana, rumbo a Atlanta, en busca de dos medallas.