El referente inmediato del colombiano Francisco Pacho Maturana y del montenegrino Dusan Draskovic, es haber dejado en Ecuador una huella indeleble para el futuro de su selección nacional, pese a que ninguno de los dos la clasificó al Mundial, al tiempo que muestran filosofías muy diferentes entre sí, coincidieron ayer periodistas ecuatorianos consultados por La Nación.
Estos "personajes de jerarquía" surgen como los principales aspirantes de la Federación Costarricense de Futbol (Fedefut), para hacerse cargo del equipo tricolor en la eliminatoria al Mundial 2002 de Japón y Corea del Sur, una vez que el serbio Velibor Bora Milutinovic desestimó la oferta tica y aceptó el reto de dirigir al Metrostars de Nueva York (EE. UU.) hasta final de año.
Uno, Maturana, es "un acérrimo defensor del espectáculo como expresión futbolística para acercarse al triunfo, a partir de un buen tratamiento del balón y el exceso de toque en el mediocampo"; mientras que el otro, Draskovic, "es más pragmático, defiende la filosofía europea que pone en primer lugar la fortaleza física y la rigidez táctica para concretar resultados positivos".
Para la prensa de ese país suramericano, los estrategas poseen "cartel internacional, experiencia y cultura futbolística para trabajar en forma científica", y ese aspecto fue "provechoso para descubrir y moldear jugadores". Draskovic estuvo vinculado ocho años al futbol ecuatoriano -cinco con su selección- y Maturana lo hizo allí por dos años y medio con el equipo mayor.
Escuelas a seguir
Según Aurelio Paredes, editor deportivo de El Universo de Guayaquil, Draskovic basó su largo proceso en el aspecto formativo de jugadores y entrenadores (de 1988 a 1993), con la creación de escuelas de futbol en categorías de Sub-14 a Sub-23, y además con el seguimiento de torneos en escuelas, colegios, barrios y zonas rurales, para descubrir jóvenes promesas.
"Para el futbol ecuatoriano, Dusan es vital no solo por su dirección futbolística, sino por su liderazgo nacional. Aparte de que alcanzó buenos logros (cuarto lugar en la Copa América de 1993), se preocupó por la juventud y en multiplicar futbolistas de alto rendimiento en nuestro futbol", reafirmó, por su lado, Joaquín López de la revista semanal Estadio, de Guayaquil.
Algo que comprueba su virtud para hallar talentos fue que el 90 ciento de la selección que condujo, se proyectó con éxito a nivel internacional. Entre ellos estuvieron Iván Hurtado, Máximo Tenorio, Héctor Carabalí, Alex Aguinaga, Nixon Carcelén, Angel Fernández y Carlos Muñoz -fallecido en accidente de tránsito-, enumeró Jacinto Bonilla, jefe de deportes en El Comercio de Quito.
El reportero destacó que el europeo "ordenó la casa" y fue el responsable de la creación de una nueva generación de técnicos, definidos allá como "Draskovianos", porque prosiguieron su doctrina que privilegia la marcación y la potencia física. Sin embargo, apuntó, se le cuestionó mucho el cambio constante de jugadores de su puesto original, que no siempre le dio resultados.
Elogios y críticas
En relación con Maturana, los elogios y críticas también acompañaron su labor. Los redactores Luis Casquete, de El Universo de Guayaquil, y Rodrigo Jordan, de Hoy de Quito, expusieron que el extécnico de Colombia implantó disciplina y personalidad, y dejó secuelas de un estilo de juego más vistoso, que privilegió la técnica y el toque de balón sobre cualquier otro teorema.
El Pacho, agregaron, heredó el trabajo de Draskovic y su compromiso era dirigir al equipo mayor, por lo que se preocupó poco por sacar nuevas figuras de las divisiones inferiores. Cometió la imprudencia de permitir que Aguinaga llegara como titular desde México, con solo dos días de anticipación al juego mundialista, lo que provocó conflictos internos con el resto del plantel.
"Maturana se aferró aquí a defender la dignidad del jugador, para que fuese un referente de la sociedad. Su discurso fue al estilo de Valdano y Menotti: ganar con un futbol bien jugado y así mejoró la imagen de Ecuador. Pero no alcanzó la clasificación a Francia 98, porque no contó con la gente idónea para que se adaptara a su idea", expresó Jacinto Bonilla, de El Comercio.
Así están las cosas. Mientras Draskovic espera que se concrete un contrato con los ticos, radica en Guayaquil con su familia ecuatoriana y dirige una escuela de futbol en un club privado. "De palabra" se comprometió con la supervisión de todas las selecciones de Ecuador, debido a que las autoridades de esa nación definieron que sea un nacional el que dirija al cuadro mayor.
Maturana, con otras ofertas de Estados Unidos y Bolivia, sigue interesado en Costa Rica. Los dirigentes revivieron esta semana los contactos con él, a través de su manejador, José Castaño. El colombiano pidió que le aumentaran la contraoferta que se le formuló hace 15 días y en ese punto se encuentran.
Dos filosofías distintas pretenden dirigir a Costa Rica. La palabra la tiene la Fedefut.