Hong Kong. El cuarto Campeonato Mundial de Piscina Corta es una de las fichas más importantes del rompecabezas que está armando la Federación Internacional de Natación (FINA), la cual busca consolidar esta disciplina para meterla entre los grandes acontecimientos deportivos del mundo.
Es, de hecho, el tercer torneo más importante con que cuentan los nadadores, después de los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de piscina larga.
Los 650 nadadores de 73 países que participarán en Hong Kong así lo demuestran.
Esa cifra es un récord para este tipo de certámenes, cuya primera edición se realizó en Palma de Mallorca, España (1993) y siguió luego a Río de Janeiro, Brasil (1995) y Gotemburgo, Suecia (1997).
El suizo Cornell Marculescu, director ejecutivo de la FINA, explicó en entrevista para este medio, que lo más destacado del Mundial en Hong Kong es que mantiene la línea de Río y Gotemburgo, pues al igual que en aquellas citas, la competencia se realizará en una piscina diferente a las tradicionales.
Portátil
En los tres casos, la alberca que se utilizará es desmontable y fue construida especialmente para el torneo. En Río, el Mundial se realizó en la playa, mientras que en Gotemburgo se instaló la piscina sobre una pista de patinaje.
En Hong Kong, será un coliseo -en el que se han presentado actividades tan diversas como el show del mago David Cooperfield o programas de patinaje sobre hielo- el que albergue el evento.
Esto permite que este tipo de competencias se puedan realizar en estadios con gran capacidad de público, como aquí, donde el escenario puede albergar 8.500 espectadores.
Hay otro tipo de ventajas, como poder contar con piscinas bajo techo y ahorrar grandes cantidades de dinero que habría que invertir, de otra manera, en la construcción de instalaciones permanentes.
Marculescu apuntó que incluso ya se está trabajando en aplicar este modelo al Campeonato Mundial de Piscina Larga, que se realizará en Fukuoka, Japón, en el 2001.
"Vamos (la FINA) hacia otra dimensión, queremos que la natación le llegue al público más fácil y poner las instalaciones donde lo quiera la gente", sostuvo Marculescu, embarcado en un proyecto de promoción para un deporte que reclama su tajada en el gran pastel del espectáculo deportivo.
La televisión es otra de las grandes metas que persigue la FINA. El Campeonato Mundial de Hong Kong se transmitirá a 112 países. "Creemos que en donde podemos mejorar nuestro deporte es en la presentación ante la televisión", concluyó Marculescu.