¿Cómo toma estos seis goles en el torneo de Clausura?
Con tranquilidad. Sé que en el futbol un día estás muy bien y al otro no tenés trabajo. He pasado muchas situaciones y ya no me impresiono por cualquier cosa.
¿Qué se debe hacer para destacar en un equipo "pequeño", como Carmelita?
Con humildad y mucho trabajo, la situación es un poco "apretada", pero ellos me han dado la oportunidad y uno tiene que agradecer eso con esfuerzo. La unión que existe dentro del grupo es primordial para lograr el éxito que estamos teniendo.
Pero, ¿fue difícil su regreso a la Primera División?
Pasé por varias lesiones que me hicieron vivir momentos difíciles en lo futbolístico y lo familiar, así que me costó mucho.
¿Qué fue lo que pasó?
Empezando la temporada 2003-2004 sufrí la rutura del ligamento cruzado anterior jugando con Santos, y tuve que irme del equipo. Luego, a finales de ese campeonato regresé, pero no recibí mucha oportunidad; esto me hizo perder ritmo y me puso en una situación económica difícil.
¿Es cierto que en Cartaginés lo despreciaron?
Sí, en Cartago me rechazaron. Al arranque de esta temporada pedí una oportunidad y dos directivos (no quiso decir los nombres) dijeron que ya no tenía el mismo nivel de antes, y que no me darían el chance; eso me dolió, aunque no guardo ningún resentimiento.
¿Siente que lo subestimaron?
Sí, porque yo solo quería que me dejaran hacer una buena pretemporada y que luego vieran si estaba para quedarme en el equipo, solo quería que me dieran una mano.
Es difícil para un jugador que estuvo en la Liga -fue goleador y obtuvo dos títulos- y que jugó en Venezuela, verse en esa situación.
Claro, uno tiene familia que mantener y cuando hay lesiones no sólo se pierden partidos, sino que la motivación se cae. Levantarse de esos momentos cuesta mucho, pero gracias al apoyo de los míos hemos podido superar eso.
Pero, ¿en Carmelita tampoco se ganan salarios como a los que usted estaba acostumbrado?
Es cierto, en la Liga, Cartaginés y Trujillanos (Venezuela), recibía más plata, pero acá me dieron la opción de volver a la Primera División y demostrar que todavía tengo condiciones para jugar. No gano mucho dinero, pero ahí voy saliendo como puedo y agradezco el hecho de ser tomado en cuenta.
En su vida las cosas han sido siempre cuesta arriba.
No siempre, aunque en mi familia, donde somos 11 hermanos -siete hombres y cuatro mujeres- nada fue fácil. Mi papá es albañil y mi mamá nos cuidaba, así que muchos de nosotros teníamos que trabajar vendiendo paty , gelatinas y papas en la calle, o también yendo a las construcciones donde estaba mi papá.
¿A quién le agradece el buen momento que vive?
A Dios, a mi familia, a la gente de Carmelita, y en gran parte a Rolando Villalobos (técnico de la UCR en Segunda División), porque él me dio la mano para estar en su equipo cuando Cartago me dijo que no. Ahí pude hacer una buena temporada, jugué algunos partidos y logré recuperarme.
¿Su aspiración es seguir ligado a Carmelita?
En este momento me debo a este club, y si tengo que mantenerme acá con gusto lo hago. Uno nunca sabe las cosas que pueden llegar en el futuro.