Tolosa (Francia) y Viena (Austria). En su país, Austria, Anton Toni Polster es hoy un astro, el favorito de los aficionados al futbol y el mayor goleador de la selección en la historia del balompié de su país, con 48 dianas. Además, posee 93 partidos internacionales y es el capitán del equipo nacional desde hace casi seis años.
Pero no siempre fue así. Los aficionados austriacos lo odiaban y muchas veces lo abucheaban tan pronto salía a la cancha.
Una vez lo insultaron en demasía cuando su nombre fue anunciado por los altoparlantes, antes de un juego de clasificación para el mundial con Alemania Oriental, en Viena, en noviembre de 1989. Polster, sin embargo, mantuvo su compostura y respondió con su primer trío de goles internacionales, en el triunfo de 3 a 0 que puso a Austria en las finales de Italia 1990.
"Aprendí cómo vivir siendo impopular en esa época", recuerda Polster, que cumplió 34 años en marzo pasado. "Todo el mundo siempre esperaba que yo anotara cantidades de goles, porque jugaba para un equipo extranjero."
Pasó los últimos 10 años jugando en Italia, España y Alemania, adonde se mudó en 1993. Allí tuvo que ganarse un nombre en la Bundesliga alemana y el reconocimiento que deseaba de sus compatriotas, para que comenzaran a respetar sus cualidades y personalidad; ahora desean que se convierta en el primer austriaco en participar en 100 partidos internacionales.
Sus impresionantes registros en el equipo de Colonia -78 goles en cinco temporadas-, silenciaron a muchos de sus críticos. Asimismo, es un jugador de prestigio en los países de lengua alemana y con frecuencia se le invita a participar en emisiones deportivas y a protagonizar anuncios publicitarios.
Casado y padre de dos niños, de ocho y cinco años, el atacante asegura: "Los 11 años pasados en el extranjero me ayudaron a madurar como jugador". Recientemente, se publicaron en Austria un libro y un vídeo sobre la ascensión de este vienés que debutó en el Rapid Viena.
¿Inconsistente... arrogante?
El problema de Poster -su padre era panadero y su madre secretaria de una firma aseguradora- no era tanto su habilidad para anotar, sino su inconsistencia, junto con un rechazo a cualquier crítica y su forma de hablar que muchas veces fue considerada como arrogante. Anton siempre rechazó esta tesis ante la prensa.
Anotar siempre le fue fácil y su precisión frente a la meta fue oficialmente reconocida en enero pasado, cuando el legendario jugador húngaro, Ferenc Puskas, le entregó un premio para el jugador activo con más goles en primera división en todo el mundo (291), por encima del argentino Diego Maradona, el alemán Jürgen Klinsmann y el mexicano Carlos Hermosillo.
El seleccionador austriaco, Herbert Prohaska, estima que Polster -autor de siete tantos en la campaña calificatoria europea- puede convertirse en el máximo anotador en Francia 98 y los aficionados austriacos están ahora preparados para perdonarlo cuando cometa un error, como ocurrió frente a Hungría en abril pasado, cuando falló un penal.
"Toni es bueno para marcar un gol cada segundo. No creo que le afecte su situación actual con el descenso de categoría del Colonia y que la opción de seguir o no allí le vaya a quitar horas de sueño. De la época en la que coincidimos en el Austria de Viena, doy fe de que es un tipo ahorrador y no creo que vaya a tener ningún tipo de problema económico", bromeó el técnico.
Lo más bajo de su carrera incluye la infame derrota de Austria por 1 a 0 ante las islas Faroe, en 1990, y ser retirado de la selección, tras perder por goleada 6 a 0 ante Suecia, al año siguiente.
Y aun cuando es claro que comenzó el fin de su carrera, no quiere oír una sola palabra sobre su retiro. Polster, sin embargo, tiene una decisión tomada en ese aspecto: "No quiero convertirme nunca en entrenador."
Formado como técnico de electricidad, Polster pretende deslumbrar en Francia 98. Austria debutará hoy ante Camerún, a la 1 p. m. (hora tica), en Tolosa. Aunque acepta que esta es su segunda y probablemente última copa, comentó: "Ahora estoy enfocado en Francia, no se lo que vendrá después."
"¿Mis objetivos en Francia? Tengo dos: Ayudar a mi equipo a entrar en la historia, con decisión y fuerza, y hacer por lo menos seis goles en la copa", concluyó el veterano cañonero, con 11 años de vivir en el "exilio".