Francia (DPA). El miedo a una nueva epidemia de doping pende como una espada de Damocles sobre el Tour de France de ciclismo.
Aunque corredores y responsables se esfuerzan en resaltar el efecto intimidatorio del positivo del español Manuel Beltrán, al que se considera un "caso aislado", la mayor carrera ciclista del mundo se halla de nuevo bajo el yugo de su tema recurrente.
"Beltrán no es el primer caso y tampoco será el último", dijo el jefe del equipo CSC-Saxo-Bank, el danés Bjarne Riis, mientras su colega en el conjunto Gerolsteiner, Hans-Michael Holczer, casi imploró: "Por favor, dénnos una oportunidad".
Después de que Beltrán, detenido el viernes por la policía, desmoronase el tambaleante "ordenado mundo" de la 95 edición del Tour de France, corredores, mánagers y patrocinadores reaccionaron indignados a la "tontería" del ciclista español de 37 años.
En el coro de los "engañados" destaca claramente una voz: el caso Beltrán es una muestra de que el deporte del ciclismo se toma en serio la lucha por recuperar la credibilidad.
"Nos hemos desprendido de alguien que no merece estar aquí", dijo el alemán Jens Voigt, erigido en portavoz de los miembros del pelotón que se muestran más activos en su posición beligerante contra el doping.
"Cuando aprenderán por fin estos idiotas de que todo esto se acabó", comentó por su parte el presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Pat McQuaid.
Sin embargo, el temor de que Beltrán no sea el único "paria del pelotón", como lo describió el diario "Le Monde", es alto. El deportivo "L'Equipe" publicó que Riccardo Ricco, segundo este año en el Giro d'Italia, es uno de los "cinco corredores" cuyos valores hormonales y sanguíneos son anómalos.
"Ricco está muy tranquilo. No tiene nada que temer. No recibimos ninguna comunicación de la AFLD (Agencia Francesa de Lucha contra el Doping)", dijo un portavoz del equipo del italiano, Saunier Duval.
Anteriormente la AFLD, competente para los controles en el Tour, había comunicado que en "unos 20 profesionales" se habían constatado resultados cercanos a los valores límite.
"Beltrán es un caso aislado", dijo el manager del equipo Liquigas, Robeto Amadio, ante numerosos policías y periodistas congregados alrededor del autobús del conjunto. "Los demás corredores no tienen nada que ver con ello. Pero siempre hay muchachos que juegan a la ruleta rusa".
Menos comprensivo se mostró Holczer, jefe del Gerolsteiner, equipo de un país, Alemania, donde el doping se convirtió en un tema de máxima sensibilidad y donde resulta difícil encontrar patrocinadores dispuestos a invertir en un deporte repudiado.
"Quien siembra Basso, recoge Beltrán", espetó elpolémico fichaje realizado por el Liquigas para 2009 del italiano, quien está suspendido por doping hasta finales de octubre.
Como la policía no encontró en su habitación del hotel sustancias dopantes, Beltrán fue puesto en libertad en la madrugada del sábado, tras ser interrogado durante varias horas. Así pues, no le amenaza una pena de cárcel de hasta cinco años, como prevé la estricta ley antidoping francesa.
"Lamentablemente hay corredores que todavía no entendieron que llegó la hora", opinó el director del Tour, Christian Prudhomme, en una breve declaración sobre el primer doping del Tour 2008.