Houston. El techo del estadio Minute Maid Park de esta ciudad causó polémica en esta Serie Mundial del beisbol.
Aunque puede estar cerrado o abierto, los Astros prefieren tenerlo cerrado, para concentrar aún más el ruido del público.
Sin embargo, los Medias Blancas de Chicago protestaron y exigieron que permanezca abierto durante esta serie.
Y tienen bastantes motivos para plantear tal inquietud. Después de todo, el promedio de victorias de Houston pasó de .577 a .684 durante esta temporada cuando el techo estuvo cerrado.
Bud Selig, comisionado de las Grandes Ligas, le dio la razón a Chicago, de acuerdo con una regla según la cual el techo debe estar abierto en los estadios donde haya ambas opciones.
Ambos rivales jugaban anoche el tercer partido de la Serie. Al cierre de esta edición (11 p. m.) disputaban la entrada número 11, con marcador empatado a cinco carreras por bando.
Los Astros perseguían su primera victoria, que les permitiría evitar la barrida. Chicago, en tanto, iba en busca de su tercera victoria de la serie.
En caso de conseguirlo, los Medias Blancas se ponían a solo una victoria de conquistar su primer banderín en más de 80 años.
Hoy se disputará el cuarto partido, de nuevo en el Minute Maid Park, a partir de las 6 p. m. hora de Costa Rica.
Reglas. El comisionado Selig no quiso entrar en polémica y tomó la decisión de pedir que se cierre el techo con base en el reglamento del Clásico de Otoño.
Los Astros, que han mantenido cerrado el estadio durante todos sus juegos de postemporada, recibieron la noticia de que en la Serie Mundial deberá estar abierto, si las condiciones del clima lo permiten.
De acuerdo con la política de las Grandes Ligas, en partidos que se lleven en estadios con techos retractables, como el de Houston, se debe jugar con el local cerrado si la temperatura es de 26 o más grados centígrados, y abierto si es más frío que esta temperatura.
Ya existe un precedente: en el 2001, los Cascabeles de Arizona jugaron sus cuatro partidos de Serie Mundial con el techo abierto.
Sin embargo, el entrenador de los Astros, Phil Garner, afirmó que cerrar el estadio había sido una descortesía para los aficionados de Houston, pues no iban a estar cómodos en su propia casa.