Playa Hermosa (Garabito). El surfista Diego Naranjo, de 23 años y vecino de playa Jacó, ganó el sábado con maestría la primera ronda del Torneo Quiksilver Costa Rica Jackpot y ayer triunfó de nuevo, para ratificarse como el campeón de esa competencia internacional. No obstante, sufrió durante siete horas antes de poder cantar victoria.
Debido a la configuración del torneo, realizado en el hotel Terraza de Pacífico, a Naranjo le tocó escoger, domar y maniobrar una ola en el último de los 19 heats de la ronda de ayer.
Sufrió más de seis horas viendo desde la terraza del hotel cómo algunos surfistas se acercaban peligrosamente a su puntuación y también cómo sus contrincantes dejaban ir oportunidades de oro.
El torneo convocó a 93 participantes de siete países. A partir de las 8 a. m., se realizaron cada uno de los heats en los cuales cuatro los participantes buscaban la mejor ola para maniobrar sobre ella en 20 minutos.
En el Quiksilver, el surfista escoge qué ola le puntuarán y, para ello después de surfear lo que considera una buena ola con un buen desempeño de su parte en ella, levanta la mano y sale del agua, mientras sus compañeros siguen en busca de una mejor puntuación en el tiempo establecido.
No fue un trabajo fácil para los muchachos porque ayer hubo apenas las olas suficientes y desperdiciar una buena fue dejar pasar una oportunidad de oro.
Sin embargo, Naranjo llegó tranquilo y dispuesto a disfrutar, por lo cual montó su tabla con la maestría que le dan 13 años de cabalgar no solo las olas ticas, sino también las de otras playas del mundo. Él ganó el torneo con cinco heats .
A la caza del líder
Ni Kyle Garson (Estados Unidos), ni Gabriel Aramburu (Perú) ni Magnum Martínez lograron superar a Naranjo, aunque trataron de alcanzarlo con gran fuerza y persistencia.
Por ejemplo, el sábado, Naranjo ganó con cuatro heats y Garson con tres. Ayer fue la oportunidad del estadounidense de igualar al tico; no obstante, la dejó pasar.
En los primeros minutos del quinto heat , Garson hizo un gran show que le mereció una buena calificación; no obstante, el surfista no se quedó con esa ola –no levantó la mano ni salió del agua–. Y, como se dice popularmente, “se quedó sin el santo y sin la limosna” porque no encontró una mejor ola, perdió el heat y, al final, quedó en tercer lugar.
Según la organización del Quick Silver y del hotel Terraza del Pacífico, el segundo lugar fue del puertorriqueño Pablo Díaz.
El premio para la maniobra más agresiva fue para Ola Eleogram, de Hawái, mientras que el título al mejor túnel se lo llevó Justin Torres, de Estados Unidos.
Por maniobras, público y competitividad, el surf ayer estuvo que quemaba.