El astro rey se confabuló ayer, cual inoportuno invitado, y flageló aún más el cuerpo del atleta Elberth González, quien se propuso recorrer 1.000 kilómetros en una quijotesta campaña de 18 días para recaudar fondos que aliviarán a los niños discapacitados.
No obstante, el espíritu del atleta pudo más y logró superar los 60 kilómetros que separan a Limón de Siquires, en la quinta etapa, de 13 que tiene la histórica campaña.
"Gracias a Dios llegué bien, pero fue una prueba durísima", dijo González por teléfono a La Nación desde el restaurante Valerios, en Siquirres.
Agregó que el fuerte sol le puso "la piel tostada". Mas, tuvo el auxilio de quien calificó como su mano derecha. "Durante el camino, Fernando Camacho me hidrató a cada rato y eso fue vital para superar la etapa".
Señaló que el momento más complicado fue cuando acumulé 40 kilómetros. "Luego continué más tranquilo hasta culminar la meta del día".
Arranque
El ultramaratonista partió a las 9 a. m. de Limón y arribó a Siquirres unos minutos antes de las 4 p. m. Durante el recorrido no se detuvo para almorzar, pues prefirió hacerlo a la llegada.
A pesar de que en el trayecto de ayer las orillas de la carretera son poco habitadas, el corredor comentó que muchas familias salieron a su paso con mantas y pancartas de apoyo. "La gente sigue muy identificada en todos los lugares por los que he pasado, y eso me da fuerzas para seguir adelante".
Sobre la lesión que tiene en la rodilla izquierda y que le molesta desde el sábado, Elberth explicó que se trata de un tendón inflamado, aunque no es nada grave. "Hoy (ayer) me molestó un poquito, pero me ayudó el hecho de que el terreno era muy plano. Estoy tranquilo porque la inflamación no ha progresado".
González partirá hoy de Siquirres hacia Guápiles, para sumarle 50 kilómetros más a su causa. Pasará por La Francia, Pocora y Guácimo. "También tendré en contra el clima, pero por dicha es menos distancia y eso me ayudará", concluyó.