Santa Eulalia, Atenas. Ayer, por cuenta de dos campeones de sangre brava, el segundo deporte en popularidad del país tuvo un cierre con cinco estrellas de emoción que le sacaron las lágrimas a más de uno.
Adrián Robert cumplió con el libreto previsto desde el 29 de julio, cuando Edgardo Rojas tuvo que ceder el primer lugar en los 125 cc. categoría reina del motocross después de un estrepitoso accidente.
Robert se frotó las manos ese día, pero no solo porque la caída del adolescente le ponía en bandeja de plata un nuevo reinado, sino porque un campeón no se siente de verdad campeón sin un rival de altura.
Como brasa
La pista de Santa Eulalia de Atenas emanaba vapor y euforia por todos lados. La bravura del primer heat en los 125 constituyó un preludio del cierre. Rojas, obligado a ganar, tuvo que lanzarse a perseguir a Adrián, quien dio la lucha hasta que su margen de riesgo se lo permitió. Edgardo se alzó con el triunfo, acortó diferencias y dejó al rojo vivo la última carrera del día y del campeonato.
El campeón, inteligentemente, no salió en el segundo heat de los 250 cc. podía darse el lujo porque ese cetro es suyo desde hace varias fechas y había ganado el primero y prefirió guardar energías para defender el otro galardón. Edgardo transitó tranquilo hacia el triunfo en este heat .
A eso de las 2 de la tarde, el príncipe y el monarca tomaron posiciones en la parrilla de salida, junto a todos los demás.
Adrián tenía "derecho" de llegar en cuarto lugar sin perder el cetro, de manera que una caída o una falla en la moto podía cambiar el panorama dramáticamente.
Pero una vez que se dio el banderazo de salida, la lógica y los cálculos cedieron al temple, el tesón, la adrenalina, la gallardía.
En una monumental muestra de poder administrado por dos potenciales muy diferentes en edad y en experiencia Adrián y Edgardo se olvidaron de la pizarra y se entregaron a lo suyo con una garra que ayer enalteció no solo a este deporte, sino a todos los deportistas.
Adrián pudo conformarse con seguir a Edgardo de cerca y el cetro sería suyo, pero no. Se agrandó desde la salida y soportó los embates del adolescente, literalmente pegado a la llanta trasera del campeón.
Rojas también sacó su promisoria casta cuando trastabilló en dos ocasiones, pero logró vencer la desconcentración y, poco antes del final, en un vuelo supremo, rebasó al campeón en el aire y llegó primero a la meta.
Ayer todos ganaron en el motocross: Adrián campeonizó, Edgardo ganó tres de cuatro heats que disputó contra él, los demás corredores vieron dignificado su deporte y los centenares de aficionados se olvidaron del mundo durante 20 minutos únicos, como hace mucho no se vivían.