
A través del hilo telefónico, la voz de Mauricio Wright se escucha con amabilidad y mesura.
Sin embargo, el estratega de Brujas FC no abandona la seriedad que le conocemos desde sus tiempos de futbolista, una indumentaria de la que, según él, es imprescindible despojarse, “si uno quiere ser un buen director técnico”.
El único entrenador nacional que llegó a la final del certamen de Invierno, analizó varios aspectos que, en su criterio, fueron decisivos en la forja de un destino inédito: Brujas, campeón nacional.
¿Qué significa este título?
Significa la culminación de un trabajo de dos años y medio.
¿Cómo vivió al interior del vestuario los inicios difíciles del equipo en este certamen?
Tuvimos personalidad para revertir las situaciones difíciles. Y ahora somos el único equipo que ha logrado clasificar en las instancias finales de los torneos cortos.
¿Cuáles son los puntos más fuertes de Brujas?
La capacidad de dejar atrás lo perdido y de mentalizarnos positivamente para el próximo examen.
En esos momentos malos, ¿tuvo temor de perder el puesto?
Estoy muy agradecido con don Minor (Vargas), Stéfano (Sgarlata), Silvio (Trevisan) y Eladio (Alvarado). Me dieron su respaldo; sobre todo don Mínor. Siempre estuvo en los partidos y era el primero al que los medios presionaban, cada vez que los resultados no se nos daban.
Usted suele quejarse de sus críticos. ¿A quiénes se refiere?
Muchos periodistas me critican en lo personal, fuera del futbol.
¿Quiénes son esos críticos?
Son algunos; poquitos, en realidad. Uno no les agrada y entonces rescatan el trabajo de otros equipos, pero nunca el de Brujas.
“Dicen que no soy bueno; tal vez tengan razón. Pero tengo deseos de aprender y mucho por mejorar; así como corregí cosas como jugador, lo hago ahora como estratega”.
¿Qué piensa de la prensa?
El trabajo de ustedes es muy importante. Pero si dicen que el campeonato es malo, la gente siempre va a pensar que nuestro torneo es malo. Y en mi opinión no es así. Lo que pasa es que otros equipos están despertando. Y Saprissa o la Liga no tienen el poderío de antes para contratar a los mejores jugadores.
¿Es una necesidad para Brujas vender a sus mejores jugadores?
Sí. No podemos retenerlos. Hay que darles oportunidad y a la vez abrir espacio a los prospectos; porque Brujas tiene una buena liga menor. Para sumar minutos, empecé a trabajar con jugadores de 15 y 16 años; como Daniel Varela; como Sergio Hernández, que debutó con 15 años; Bryan Vega; en fin, como el caso de Ariel Soto, un mundialista en Nigeria, otro buen valor.
¿En qué momento de su carrera sintió que podía ser técnico?
No me vi tan rápido como entrenador. Incluso, antes de retirarme como jugador, rechacé la posibilidad de dirigir a un equipo de la Primera. Preferí darme un tiempo.
“Luego de un período que estuve en Argentina, en Rosario, acompañando a Paulo César Wanchope, me interesé más por la dirección técnica. Estuve con Leo Astrada, técnico de River Plate; también compartí experiencias con Carlos Bianchi y con Carlos Ischia.
¿Qué cualidades debe tener un jugador profesional para pasar de la cancha al banquillo?
Uno de los aspectos es quitarse los tacos. Es decir, dejar de ser futbolista y formarse. A mí me sirvió distanciarme un poco y luego pensar en la capacitación. Ese viaje a Argentina fue decisivo para mí.
“Que el futbolista haya aprendido en la cancha es importante; pero lo principal es continuar con un buen proceso de formación.
“Resulta que el discurso desde el banquillo es diferente. Por eso me ayudó alejarme por un tiempo del futbol, apenas me retiré.
“Eso ayuda a pensar, ya no como futbolista, sino como un estratega. Y, bueno, yo continúo preparándome. Ahora estoy cerca de sacar la licencia A de director técnico, en la Universidad de San José.
¿Seguirá en Brujas?
Por supuesto que sí; mientras don Minor no disponga otra cosa. Colaboró el redactor Rodrigo Calvo.