Cada fecha del balompié argentino Juan Román Riquelme carga en su espalda una pesada losa con la que no cualquiera podría: la camiseta número diez de Boca Juniors.
En el club de la mitad más uno, la casaca que alguna vez usara Diego Maradona es objeto de culto.
Sin embargo, en sus cinco años con el equipo cielo y oro, Riquelme ha sabido acompañarse de muchos aplausos. Es decir, acaparó elogios en un puesto donde los tropezones se pagan caro.
Con semejante carta de presentación, el Barcelona de España está dispuesto a pagar $26 millones (casi ¢84.000 millones) para llevárselo a la Península.
Los catalanes cerraron la negociación con los dirigentes de Boca hace dos semanas, pero detalles de último momento mantienen la transferencia en el congelador.
Mas, si Riquelme finalmente va a dar al Barcelona (lo cual sería efectivo a partir de junio), tendrá sobre sus hombros una responsabilidad todavía mayor que la que le supone ser el armador de juego de Boca Juniors.
Romy , como le llaman, será la piedra angular del proyecto de renovación del Barsa, que está pasando una temporada de espanto en la Liga Española.
Para no perderle huella al Real Madrid, los dirigentes catalanes quieren llevar aire freso a su planilla.
No obstante, la posible llegada del Pibe 10 argentino ya levantó roncha en el Camp Nou.
En la mira
Analistas como Santiago Segurola, del diario El País de España, consideran que los azulgrana deberán reformar todo su sistema de juego, de tal forma que la nueva estrella encaje y se sienta a gusto.
Además, para los devotos de la táctica, el "10" de Boca Juniors carece de muchos pluses que son requisitos en el Viejo Continente: desmarque, recuperación y fuerza.
Para agregar morbo a la inminente contratación de Riquelme, días después de que trascendió la noticia Joseph Guardiola, capitán y símbolo del Barcelona, anunció que dejará el equipo al finalizar la actual campaña.
Sin embargo, Pep se encargó de aclarar que su decisión de marcharse no tiene nada que ver con la llegada de Riquelme, sino que obedece a un interés por averiguar qué hay más allá de la Ciudad Condal.
En todo caso, Maradona ya aconsejó al excampeón juvenil de Malasia 97 que llegue a Europa con la guardia en alto.
"El ambiente de Barcelona es muy difícil, todo el tiempo te hacen sentir como un sudaca (insulto para los suramericanos). Hay que andar con cuidado".
Y es que, en su ruta al Viejo Continente, Riquelme está utilizando el mismo trillo que surcó el Pelusa hace 20 años: Argentinos Juniors, Boca y Barcelona.
Por un puñado de dólares
Aunque ya los dirigentes españoles y argentinos pactaron la suma de $26 millones para traspasar a Riquelme, el jugador conocido por su implacable forma de negociar todavía no quiere firmar los papeles.
El volante le pide a Boca una indemnización de $3 millones por sus últimos dos años en el club.
Sin duda, una cifra que deja a más de uno sin habla. Pero hay que tomar en cuenta el imperio futbolístico que Juan Román contribuyó a crear en ese tiempo: Torneo Clausura de Argentina 1999, Torneo de Apertura 2000, Copa Libertadores de América 2000 y Copa Intercontinental 2000.
"Lo único que quiero es jugar futbol", repite el mediocampista, haciéndose eco de una vieja muletilla de vestuario. Pero igual no le quita el ojo a la billetera.
Su representante en la mesa de negociación es Marcos Franchi, uno de esos tipos capaces de venderle hielo a un esquimal. Y a muy buen precio.
Todavía hay tiempo para resolver el culebrón. Todo apunta a que Boca terminará cediendo y le pagará al jugador por lo menos alguna parte de la suma que pretende.
Así lo hizo hace un par de años, cuando Riquelme exigió un préstamo de $500.000 para construir su casa. El club terminó regalándoselos.
Su futbol exótico, sin embargo, no ha logrado seducir al cuerpo técnico de la Selección.
Marcelo Bielsa tiene una mina de oro en el medio campo (Verón, Simeone, Aimar, Ortega, Gallardo), y no le ha podido encontrar sitio a Romy .
Pero nadie duda de que el alto mando del combinado argentino lo volverá a ver tarde o temprano. Riquelme tiene apenas 22 años y la vitrina de jugar en Barcelona podría abrirle de una buena vez las puertas de la albiceleste.
Quizás el éxito en Europa sea la prueba de amor que Bielsa ocupa para darle el sí definitivo.
* Se utilizó material de los periódicos argentinos Clarín y Olé, del semanario El Gráfico, El País y Diario As de España y el Centro de Documentación de La Nación.