Londres. El Liverpool fue vendido ayer a los dueños de los Medias Rojas de Boston, después de resolver una agria disputa legal con los anteriores dueños estadounidenses del club inglés
El acuerdo por 300 millones de libras esterlinas ($476 millones) con New England Sports Ventures (NESV) pone fin a tres turbulentos años en los que el Liverpool fue propiedad de los estadounidenses Tom Hicks y George Gillett Jr.
La venta finalmente se concretó luego de que Hicks y Gillett retiraron un recurso judicial que obtuvieron en una corte de Texas y que detenía la transacción.
Poco después, retiraron una demanda por daños que pedía una compensación de $1.600 millones.
La venta sucedió el mismo día que el club tenía como fecha límite para pagar sus deudas por $285 millones de libras al Royal Bank de Escocia y a Wells Fargo.
“Primero que nada, estamos comprometidos con ganar. Tenemos un historial ganador, y hoy queremos que los hinchas del Liverpool sepan que esa será nuestra prioridad con este gran club”, expresó dijo John Henry, el financiero que encabeza NESV.
En medio de las disputas legales, el Liverpool está hundido en la zona de descenso tras su peor comienzo de temporada desde 1953.
El director de la junta del club, Martin Broughton aseguró que el acuerdo resuelve por completo el asunto de las deudas del club y le debe dar al personal, jugadores e hinchas una gran confianza sobre el futuro del Liverpool.
Los abogados de Hicks y Gillett, quienes alegan que la oferta de NESV es menor al valor real del equipo, dijeron que la venta es una estafa extraordinaria.
Hicks y Gillett habían dicho que, aunque retiraban el recurso judicial para detener la venta, demandarían por $1.600 millones por daños. Sin embargo, más tarde su abogado señaló que no demandarían para cumplir con una orden de un tribunal inglés; sin embargo, afirmaron que una vez que esa instancia finalmente pueda escuchar toda la evidencia, surgirá un panorama muy distinto.
“Este resultado le resta valor al club y provocará una incertidumbre a largo plazo para los hinchas, jugadores y todos los que aman este deporte porque se continuará con todos los recursos legales posibles”, aseguró Steve Stodghill, el abogado de Texas que representa a Hicks y Gillett.