
Río de Janeiro (dpa). Los goles de Romario ya son historia. Después de una serie interminable de anuncios y desmentidos, el veterano astro del fútbol brasileño confirmó anoche -esta vez ante las cámaras de televisión- su decisión de retirarse definitivamente de las canchas.
"Se acabó. Mi tiempo ya pasó", afirmó el delantero de 42 años de edad, quien hasta el mes pasado aún alimentaba esperanzas de regresar al fútbol profesional después de una operación en el tobillo y de una suspensión de dos meses por doping, anulada en febrero por la justicia deportiva local.
En marzo, el "Bajito" había anunciado su decisión de "colgar los botines" en una entrevista al rotativo "O Día": "No juego más. Ya paré de jugar. No tengo más condiciones", dijo.
Horas después, sin embargo, aseguró que había sido malinterpretado: "No paré nada. Estoy desempleado y esperando recibir propuestas".
El retiro definitivo, anunciado alrededor de la medianoche del lunes, ocurre casi un año después de que Romario hubiese alcanzado el punto culminante de su carrera, al anotar el que, por sus cuentas, sería su milésimo gol.
El tanto marcado de penal en la victoria por 3-1 de su Vasco da Gama sobre el Sport Recife calló a los críticos que ponían en duda las estadísticas de Romario sobre el "gol mil" y coronó con gloria la victoriosa carrera del jugador nacido en una favela de Río de Janeiro y quien, de niño, tenía eparable.
Considerado por muchos como el mejor futbolista que ha tenido Brasil después de la "generación de oro" de Pelé y Garrincha, Romario conquistó todas las glorias a que puede aspirar un jugador.
Brilló en casi todos los equipos donde actuó, comandó la selección brasileña a la conquista del "tetracampeonato" en el Mundial de Estados Unidos 1994 y fue galardonado por la FIFA con el título de "Jugador del Año".
El proceso de abandonar la carrera, sin embargo, se reveló doloroso. A comienzos del año pasado, había anunciado que se retiraría apenas anotara el "gol mil". Pero, al alcanzar su meta, volvió atrás.
"Aún tengo ganas de anotar goles y de hacer lo que más me gusta en la vida, que es jugar. Conozco a muchos (jugadores) que se retiraron, se arrepentieron y volvieron (al fútbol), pero tres meses después ya no soportaban el ritmo. No es éste mi caso", aseguró, en esa época.
No fue así. Después del "gol mil", Romario sólo logró anotar dos tantos más. Además, enfrentó una serie de problemas, desde una lesión que lo obligó a operarse el tobillo hasta una suspensión de dos meses por cargos de doping, posteriormente anulada.
Al anunciar anoche su retiro, Romario dejó evidente que todavía no tiene claro qué hará en el futuro, además de jugar las "peladas" (partidos recreativos) a las que suele dedicar sus fines de semana con amigos.
Por ahora, pretende dedicarse a la misión de "embajador" del Mundial de Fútbol Brasil 2014 que le adjudicó la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), y aspira a seguir trabajando con el deporte, aunque descarta la posibilidad de convertirse en entrenador.
En el momento del adiós, el "Bajito" hizo un balance positivo de sus 22 años de carrera, y aseguró que, hoy por hoy, no existe un candidato a heredar su corona: "Sólo hubo un Pelé, sólo hubo un Maradona. Y creo que también sólo hay un Romario. No veo a un sucesor".