Roma,(AFP). El Inter de Milán anunció este jueves la destitución "por consentimiento mutuo" de su técnico español Rafael Benítez, poco después de la conquista del Mundial de Clubes, por sus críticas contra el club, cuyo nuevo entrenador, según la prensa, será el brasileño Leonardo.
"El Inter y Benítez anunciaron que, por resolución consensuada y recíproca, llegaron a un acuerdo para poner fin de manera anticipada a su trabajo", indicó el club lombardo en su página web.
"El Inter agradece a Benítez su trabajo al frente del equipo, a quien llevó con éxito a ganar la Supercopa de Italia y el Mundial de Clubes", prosiguió la nota de prensa.
Por su parte, Benítez reconoció al Inter "la importante experiencia profesional y las victorias obtenidas juntos", según añadió el comunicado.
"Agradezco a todo el mundo el apoyo recibido durante mi experiencia en el Inter de Milán y, personalmente y en nombre de mis colaboradores, a los jugadores, directivos y aficionados, que siempre tuvieron fe en nosotros", subrayó el español.
"Los dos títulos conquistados (Supercopa de Italia y Mundial de Clubes) fueron el resultado del compromiso de todos aquellos que estuvieron a nuestro lado, manteniendo los principios fundamentales del profesionalismo, la educación y el respeto de las decisiones del club", dijo el ex del Valencia.
El español también mostró su tristeza por abandonar a un gran club como el Inter y deseó al equipo éxitos en el futuro. "En definitiva, agradezco de nuevo al presidente Massimo Moratti haberme elegido como entrenador del Inter", concluyó.
La prensa italiana insinuó desde el sábado que el divorcio entre ambas partes era inevitable, aunque la separación se haya producido por las buenas.
Benítez, que se marcha con el título de campeón del mundo de clubes, no llegó a entenderse con el presidente Massimo Moratti, ni con los jugadores.
El despido del que fuera entrenador del Liverpool, quien estuvo todo el tiempo a la sombra del portugués José Mourinho, se debe a las diatribas lanzadas en medio de la celebración del último título, en Abu Dabi.
En ellas, Benítez pidió que se reforzara el equipo en invierno (boreal) o si no, el Inter debería contactar a su representante para poner fin a su relación contractual.
Benítez también se quejó de la falta de apoyo del club y de los posibles candidatos para sustituirlos. Ante estas declaraciones, Moratti no podía quedarse sin reaccionar, por lo que negoció una salida que pudiera amortizar el coste financiero de la destitución.
El divorcio por "consentimiento mutuo" es costoso, puesto que el club 'nerazzurro' deberá pagar entre 4 y 8 millones de euros al técnico español.
Benítez, entrenador desde hace 25 años, sabía que sus quejas podrían conllevar su despido, pese a que dijera sentirse técnico del club días antes de su destitución.
"Aún me siento entrenador del Inter", señaló Benítez, frente a un despido que Moratti calificó de "inevitable". "Lamento el final de la relación con Benítez, pero la ruptura se convirtió en algo inevitable", declaró el presidente del club a la prensa local.
"Lamento la manera en la que se ha terminado, pero ha sido una experiencia y todas son aprovechables", añadió Moratti. "Hemos ganado la Supercopa y el Mundial de Clubes. Tenemos para estar satisfechos de todos modos. Ahora, empezamos de cero", prosiguió.
Benítez no sólo se puso en contra a los directivos del club, pues algunos jugadores de la plantilla también estaban en contra del español como los argentinos Javier Zanetti y Estaban Cambiasso.
Por otra parte, el serbio Dejan Stankovic no perdonó a Benítez que no lo sacara en la final del Mundial, mientras que el camerunés Samuel Eto'o no quería jugar en la izquierda.