Abanderado del equipo de China en la ceremonia inaugural, la figura de los Rockets de Houston, nacido en Shangai hace 23 años y de 125 kilos de peso, descollará en el desfile por encima de la masa de deportistas.
Yao Ming, amante de los juegos electrónicos, de la música y la lectura, se ha convertido en el emblema del deporte chino, la figura más valiosa con destino a la exportación, a cuatro años de que Pekín se encargue de organizar las Olimpiadas.
Es el tercer chino que juega en la mejor liga de baloncesto del mundo y fue el primer foráneo elegido en primer lugar del draft de NBA.
También fue el primer jugador chino cuyo número de dorsal es retirado por un club al abandonarlo. Nadie más portará el número 15 en los Tiburones de Shangai.
La revista Forbes coloca Yao Ming al frente de la lista de ganancias de personajes chinos famosos, con unos ingresos de 14,5 millones de dólares anuales, gran parte de ellos procedente de sus campañas publicitarias.
“Yao proyecta la buena imagen del deporte de China. Es muy popular entre la juventud china, un hombre íntegro y con un gran sentido del humor”, en opinión del secretario del Comité Olímpico Chino, Xiao Tian.
Sus padres jugaron en la selección china de baloncesto y le inculcaron la afición al deporte de la canasta, pese a que probó fortuna, también de niño, en la natación y el waterpolo. Desde 1997, cuando se enroló en el equipo profesional Shangai Sharks, su carrera fue imparable.
Un año después ya había sido seleccionado por el equipo nacional, y su actuación en los Juegos de Sidney 2000 fue espectacular.
Los Juegos de Atenas, en vista de las flaquezas aparentes del Dream Team, pueden ser el escenario ideal para que Yao proyecte su figura gigantesca a todo el orbe.