Ocurrió en el pasado y la historia se repitió ayer: un gol de Evaristo Coronado le dio el triunfo a un equipo costarricense.
Hoy las sensaciones son diferentes, pero se disfruta de la misma manera; si sirve para tender una mano de ayuda el sentimiento, además, reconforta.
La Selección Master de Costa Rica derrotó ayer, 2 goles a 1, a su similar de Holanda, con tres integrantes de la llamada Naranja Mecánica , subcampeona del mundo en 1974 y 1978: Johnny Rep y los gemelos René y Willy van der Kerkhof.
Fue un juego amistoso en beneficio de niños con severos problemas de piel.
El partido se efectuó en el estadio Ricardo Saprissa y fue auspiciado por la Fundación Epidermolisis Bullosa Distrófica de Costa Rica (DEBRA) y Synergy Sports Partners.
“Muchas gracias por venir. Disfrutemos porque esto va a estar bueno”, expresó Diana Ojeda –una niña que padece un problema severo en la piel– a la concurrencia en la presentación previa del cotejo.
En cuanto al partido, la Tricolor fue superior: la mejor condición de los ticos fue algo que pesó en la balanza del choque; asimismo, la técnica de los nacionales vino a ser un auxilio indispensable a la hora de hacer cuentas.
Pronto Costa Rica puso los números de su lado. Corría el minuto 10 y Hernán Medford abrió la cuenta con un remate de zurda.
Lo que bien se aprende
Hace casi 20 años que se quitó los tacos, pero salvo el pelo encanecido y el ritmo la pinta es la misma..., ni hablar de la técnica.
Asdrúbal Yuba Paniagua demostró el porqué fue uno de los mejores jugadores del país con el Deportivo Saprissa y con Herediano. Su izquierda mantiene el viejo toque.
Se calentó el juego: Willy van der Kerkhof reclamó de mala manera una entrada de Jeaustin Campos, quien no echó un paso atrás. Tras unos dimes y diretes el duelo prosiguió y vino el gol de Coronado (26’).
Acá fue el otro gemelo, Rene, quien se exaltó al reclamar un supuesto fuera de juego en el tanto.
Cuatro minutos más tarde, Willy y Jeaustin siguen su pique personal: el árbitro, Rodrigo Badilla, los calma con tarjeta roja.
“Fueron pequeños accidentes”, comentaría, con una sonrisa, el holandés Rep tras el partido. “Somos deportistas a los que nos gusta ganar, aunque sea un amistoso”, reflexionaría Coronado.
Con los ánimos más calmados, la segunda parte sirvió para que el resto de los jugadores tuvieran su tiempito en la cancha.
Holanda acortó por medio de Eef Mulders (57’), tras un yerro del meta José Manuel Villalobos.
Al concluir, la “barra holandesa” llamaba: “¡Johnny! ¡Johnny”, y Rep –representante de aquella Holanda del asombro– respondió con afecto. Igual Coronado.
El rito del autógrafo tras el juego. El saludo con la afición. Es ya otro futbol. El sentimiento sigue.