Berlín (DPA) El fracaso en el Mundial de atletismo de Berlín podría servir de aviso para la pertiguista rusa Yelena Isinbayeva, que perdió su primera competencia de primer nivel en seis años justo en la temporada en la que se convirtió en la estrella mejor pagada del atletismo femenino.
“No tengo una explicación apropiada para lo que pasó hoy”, confesó la plusmarquista mundial, que terminó en último lugar una final que se adjudicó la polaca Anna Rogowska con un salto de 4,75, a años luz de las marcas habituales de la rusa.
La doble campeona mundial y olímpica, de 27 años, vivió una noche para el olvido. Falló en su primer intento, en 4,75 metros, y luego probó dos veces la altura de 4,80, pero tampoco tuvo éxito.
El “oh” de decepción del público congregado en el Estadio Olímpico y la imagen de la rusa de rodillas sobre el colchón y con las manos en la cara resumen el calibre de la sorpresa.
La última vez que Isinbayeva se había retirado sin una victoria en un certamen de primer nivel databa del Mundial de 2003 en París, donde fue tercera. Luego ganó el oro en los Juegos Olímpicos de 2004 y 2008, además de obtener los títulos mundiales de 2005 y 2007 y la corona europea de 2006.
Además, la rusa ha quebrado en su carrera 26 récords mundiales y posee actualmente ambas plusmarcas, indoor y al aire libre, de 5,00 y 5,05 metros, respectivamente.
La pertiguista rusa tiene 16 de los 17 primeros registros en la lista de las mejores marcas de todos los tiempos. La estadounidense Jennifer Stuczynski, plata en los Juegos de Pekín y ausente en Berlín, es quien más se le acerca con una mejor marca en 2008 de 4,92.
Isinbayeva llevaba años sin competir contra sus rivales, sino contra el mito, el del ucraniano Sergey Bubka, su ídolo, que hoy fue testigo desde la grada de la debacle de la rusa.
La plusmarquista mundial aseguró a mediados de junio, en la misma ciudad donde hoy fracasó, que su gran aspiración en el atletismo es “lograr una marca en la historia que se mantenga al menos 100 años”.
“Me gustaría alcanzar 5,20 o 5,30 metros si fuera posible”, advirtió. Si lo hiciera al estilo Bubka, centímetro a centímetro, tendría margen de sobra para superar los 35 récords mundiales que el ucraniano, actual vicepresidente de la IAAF, batió durante su carrera.
Pero Isinbayeva venía enviando señales de que algo no iba bien. A finales de julio, la misma Rogowska propinó a Isinbayeva su primera derrota al aire libre en 19 competencias. Y la rusa no ha conseguido en toda la temporada superar los 4,85, más allá de que sea aún la mejor marca del año.
El bajón llegó precisamente el año en el que la atleta de Volvogrado dio el salto a la primera división del marketing.
La rusa dejó este año al poderoso fabricante alemán de ropa deportiva Adidas para fichar por un competidor llegado del nuevo gigante económico, China. Su contrato de patrocinio con Li Ning la convirtió en la atleta mejor pagada de la historia.
Las cifras exactas no trascendieron, pero según algunos reportes de prensa, Isinbayeva recibirá siete millones de dólares por un contrato de cinco años.
“Pienso que esto pasó porque tenía que pasar”, confesó la rusa tras la derrota. "Esta competición era importanete para mi, pero espero que me sirva de estímulo para Londres 2012. Espero recuperarme de esto". Li Ning, probablemente también.