Bernardo Méndez Antillón tiene tan arraigado el saprissismo en su ser que hasta pospuso unos días su matrimonio, por la inauguración del estadio Ricardo Saprissa, en una serie internacional en 1972.
"Casi no me caso", recordó anteayer a La Nación . "Tuve que retrasar la boda, pero cuando se lo pedí otra vez, ella (Georgina Castro) me dijo: ëo te casás con el Saprissa o lo hacés conmigo...í".
Así lo hizo y salvó su enlace sentimental, porque no estuvo para el día en que se dio el bautizo oficial a la sede tibaseña, el 27 de agosto del 72. Pero logró acomodar "las cosas" y pudo al menos ver los últimos partidos de aquella cuadrangular entre clubes de Costa Rica, Guatemala y Brasil.
Este colombiano, nativo de Cali pero naturalizado costarricense, llegó al país a los 9 años y tras estudiar en Estados Unidos (es ingeniero eléctrico), se vinculó a los morados en 1969, y ayudó con el diseño eléctrico del estadio.
Pero eso ya es historia. Hoy, en una asamblea de accionistas, Bernardo entregará el mando del equipo saprissista, la presidencia que ejerció con diplomacia en los últimos tres años y ocho meses.
Méndez, a inicios del 98, asumió una brasa caliente: la peor crisis financiera del club, con deudas que rondan los ¢1.679,6 millones. Aunque no cumplió todas las metas, dijo que "el enfermo está en franca recuperación".
¿Por qué asumió a un equipo totalmente quebrado?
Ser presidente fue una decisión difícil para mi familia, que sabía que sería un gran sacrificio. A mí me mencionaron como candidato para disputársela a don Enrique Weisleder y a Fabio Garnier, pero mi mamá me dijo que no me metiera en ese enredo.
"Pero, por el apoyo de un grupo de asociados y el cariño enorme que le he tenido al equipo, me animaron a dar una lucha, como un personaje de consenso en la nueva gestión".
¿Alguna vez renunció?
Sí, la presenté por escrito al finalizar el primer período, pero la directiva no la aceptó. Quería que empujara el plan de la sociedad anónima hasta su formalización.
¿Cuál fue su fórmula para evitar la quiebra del equipo?
Mucha transparencia y aplicar un código de ética y moral en el trabajo de la directiva y la administración. Eso nos dio credibilidad, para siempre darles la cara a los acreedores, a los jugadores, a las instituciones financieras y a las empresas comerciales.
¿Qué se logró en su época?
Ganar dos campeonatos en los cuatro que participamos, además de un subcampeonato y un tercer lugar meritorio, bajo condiciones económicas tan duras.
"Dejamos herramientas legales, administrativas, deportivas y financieras en la sociedad anónima que, bien utilizadas, pueden transformarla en una empresa comercial, base para una reestructuración mayor a futuro".
¿Y que fue lo más dif¥ícil?
No haber podido cancelar todas las deudas, para que la nueva directiva hubiera entrado sin problemas de tipo económico. También fue muy fuerte los enfrentamientos de Marco Aurelio Castro con Fernando Villalobos, Rónald González y Steven Bryce, y la contratación de Rayner Robinson, porque rompió una relación muy cordial con la gente de la Liga.
Economía estrecha
¿Se ha logrado detener el crecimiento de la deuda y los problemas de liquidez?
Los problemas de liquidez se mantienen. Siempre hemos vivido con una economía muy estrecha, pero al canjear deuda por acciones se ha logrado reducir una parte muy importante de los pasivos y eso se demostrará con los estados financieros de octubre.
"Si logramos la venta de la finca de la Ciudad Deportiva (Ricardo Saprissa) a una empresa privada de bienes raíces (Hogares de Costa Rica), podríamos limpiar un 100 por ciento la obligación con la Mutual de Cartago y parcialmente con el Banco Popular".
¿Qué faltó en el proceso?
Conseguir que una firma o un club extranjero invirtiera en los próximos meses. Nos faltó hacer toda una promoción afuera, pero nunca tuvimos ni el tiempo ni la capacidad para lograrlo.
¿El camerino del Saprissa es el más difícil de Costa Rica?
Sí, porque hay que ser muy franco, mesurado y tener tacto con los jugadores. En su gran mayoría, tienen un nivel cultural alto y no es fácil poderlos engañar. No es que boicoteen a los técnicos, pero no se puede titubear, ni dar muestras de flaqueza, ni cometer errores de bulto, porque ellos se dan cuenta. Eso pasó con Santana, Company y Badú .
¿Se manejó una política errada al contratar técnicos?
Ha costado encontrar a un técnico que se adapte a las condiciones... Acertar con uno es difícil, por el manejo del camerino.
¿Por qué si se invirtió en grandes negociaciones (Medford y Parks), se contrató a Enrique Rivers, un técnico sin experiencia en equipos grandes?
Pensamos que Rivers iba a ser temporal, porque queríamos contratar a un entrenador de renombre, pero sus costos están fuera de nuestras posibilidades. Pero la gente de Boca Juniors nos convenció de que el trabajo de Rivers es válido y bien cimentado.
¿Por qué trasladaron a la próxima directiva la continuidad o no de Rivers?
Algunos allegados nos pidieron destituirlo, pero mal haríamos en hacerlo y dejarle la brasa a la nueva directiva, faltando solo tres días para una asamblea. Por eso hicimos dos comisiones de enlace para que hagan sugerencias sobre los problemas más inmediatos del equipo.
¿Qué le dice a su sucesor?
Que verifique que todo está en orden en el Saprissa que le entregan. No nos molestaría que se haga un proceso de verificación.
¿Se va a retirar del todo?
No. Estoy en la comisión de fideicomiso. Nunca cambiaré mi afiliación. Es parte de mi vida.