Madrid, 9 may (EFE).- El estadio Alfredo Di Stéfano, que ayer fue inaugurado con la presencia del propio presidente de honor del Real Madrid, acogió hoy su primer partido amistoso que enfrentó al conjunto blanco y al Stade Reims francés.
El encuentro entre el Real Madrid y el equipo galo, cincuenta años después de su primer enfrentamiento en la Copa de Europa, se convirtió en el planto fuerte de la noche que antes vivió un partido de veteranos como aperitivo.
La afición madridista se dio cita en un buen número en las gradas del Alfredo Di Stéfano (con capacidad para unas 6.500 personas) para presenciar la puesta de largo del estadio en el que jugará a partir de ahora el Castilla, filial del primer equipo.
Además, según recoge Realmadrid.com, todos los participantes en el encuentro recibieron una camiseta con el número 9 y del mismo diseño con el que Alfredo Di Stéfano ganó cinco Copas de Europa en la década de los sesenta.
El dispositivo de seguridad para el partido consistió en sesenta vigilantes y cuarenta policías nacionales, a lo que se sumaron dos furgonetas del cuerpo de fuerza y seguridad del estado acompañando al Stade de Reims y una más que acompañó al equipo de veteranos de la selección.
"Bienvenidos a nuestra nueva casa. En este deporte de juego colectivo no habría conseguido nada sin grandes compañeros a mi lado. Quiero agradecer al Real Madrid todo lo que me dio", declaró Di Stéfano antes del encuentro y darle un sentido abrazo a Zinedine Zidane, quien dejará el fútbol en activo tras el Mundial de Alemania. EFE
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