
Marvin Solano, técnico de Barrio México, desmenuza la labor de su equipo en este Invierno 2010. Declara que lo que puede ser sorpresa para los demás, para él y sus muchachos no lo es tanto.
Tal vez esta sea la pregunta que más veces le han hecho en estas semanas. ¿Es una sorpresa el rendimiento que tiene a Barrio México como líder del grupo A?
Para el que no lo conoce, sí; pero nosotros estamos haciendo un trabajo muy serio que creíamos nos iba a dar buenos resultados. Aunque en el futbol no se puede garantizar nada, sí teníamos confianza y los resultados lo confirman.
¿Podría detallar en qué se basaba para sentir esa confianza?
En el trabajo, porque nosotros usamos una metodología diferente y, además, el conocer a los jugadores, porque los tenemos con buenas condiciones. También trabajamos el aspecto mental y tengo un equipo de trabajo que me ayuda mucho: yo soy el técnico, pero el buen momento se lo debo al equipo de trabajo que me acompaña.
Ustedes tuvieron que cambiar en cosa de horas. ¿Cómo hicieron para pasar de prepararse para enfrentar a equipos de la Segunda División a pensar en Saprissa, la Liga, Herediano?
Nuestra metodología y estructura táctica del equipo no la cambiamos, nuestros fogueos eran contra equipos de Primera y más bien teníamos dos semanas para adaptarnos a la Segunda. Sí fue necesario, cuando supimos que íbamos a jugar en Primera, llevarnos al equipo a la playa para enfocarnos y definir las metas a conseguir.
A pesar de eso, ¿sentía que tenía los jugadores para la Primera?
Sí, sí, y luego de la llegada de algunos jugadores provenientes de Liberia nos ayudó. Estoy claro en que el equipo tiene gente joven, que no tenían ni cinco partidos en Primera y eso es algo difícil.
¿Hubo algún partido en el que usted haya dicho: ‘Hoy quedó redondito el asunto’?
No, porque todos los partidos han sido complicados. El de Puntarenas parece ser el más cómodo, entre comillas, tuvimos la contundencia de anotar, pero el partido nunca fue fácil. Estoy claro en que el equipo todavía está lejos de lo que buscamos. El trabajo lo que hace es darle madurez al grupo.
Todos sabemos que al subir ciertas alturas uno se puede marear. ¿Cómo hacer para que las alturas no se maree el Barrio?
Es una parte dura. El jugador tiene que entender que es capaz de lograr lo que estamos logrando: tenemos que actuar como líderes, entrenar como líderes, jugar como líderes. Esa parte es la que hay que trabajar día a día, porque no es lo normal para ellos.
¿Qué no se negocia en su decálogo como entrenador?
El no trabajar a fondo. Se pueden cometer errores, pero no por falta de actitud, de esfuerzo.
¿Se molesta cuándo pasa?
No, yo soy muy equilibrado y ya hay acuerdos previos para ese tipo de situaciones.
¿Cuál es el gusto suyo por el futbol, qué le gusta ver?
El futbol bien jugado y el futbol que se acerca al arte. Me gusta como juega España, como juega el gran Brasil, como juega Holanda...
Hace 24 años estuvo con Saprissa como preparador físico, con Wálter Ormeño como técnico. El paso no fue agradable, más bien un desastre porque solo ganó tres partidos en dos vueltas y dos a Sagrada Familia, el colero.
Fue un gran aprendizaje porque él tenía un estilo de trabajo que se acerca mucho a lo de hoy en día, pero la disciplina de los jugadores de entonces no era la misma. Me enseño que en Saprissa, a pesar de que no se daban los resultados, siempre pensaban que le podían ganar a cualquiera, desde la Liga Menor creen que le pueden ganar a cualquiera. Eso me marcó.