Nueva York. Byung-Hyun Kim tiene apenas 22 años y en solo dos partidos ya ha pasado sufrimientos que podrían durarle toda una vida en las Grandes Ligas.
El relevista de Arizona era el abanderado surcoreano, el primero de su tierra en participar en una final de Grandes Ligas, cuando fue llamado a relevar en el cuarto partido de la serie.
Pero el jonrón de Tino Martínez para empatar el juego, y otro de Jeter que le dio el triunfo a los Yanquis, echó a perder su estreno. Kim supuso que había pasado lo peor.
Pero 24 horas después la película se repitió, esta vez con Scott Brosius como protagonista.
El dolor del pitcher fue visible a todos, ya que cayó en cuclillas en la loma.
"Lo siento, por mis compañeros y mi dirigente, por haber permitido el empate", dijo. "Quiero agradecerle a mi dirigente por haberme dado otra oportunidad de lanzar".
Kim aspiró fuertemente y sonrió. Sentado frente a su armario en el vestidor, el relevista era la imagen del muchacho bonachón que mencionan sus compañeros de equipo.
El que disfruta de los juegos de vídeo con los hijos de sus compañeros porque son una forma moderna de aprender frases en inglés. Es el que rebotó una y otra vez entre las menores y las mayores.
Ese optimismo lo demostró cuando, sonriente y con los brazos al aire, dijo: "Si hay otra oportunidad en el sexto partido o el sétimo, espero que se me llame a relevar".