La imagen de niño malcriado la lleva consigo a todas partes, junto con el recuerdo de la promesa que le hiciera a sus padres cuando tenía tan solo 13 años: "Voy a ser el mejor del mundo."
Ahora, número uno del tenis mundial, Marcelo Ríos, el Chino, no cambia su irreverencia, más bien la condimenta con el sabor de la victoria al ver su nombre inscrito en el lugar de privilegio del deporte blanco.
Su carácter es el de un diablo, al punto de ganarse el sobrenombre del "niño malcriado del tenis", pero lo conjuga con el verso sonoro de sus remates llenos de técnica y coraje, que le han encumbrado hasta la más alta posición a la que un latinoamericano ha logrado llegar a través de los años.
Ni siquiera el argentino Guillermo Vilas, quien alcanzó la casilla número 2 entre 1975 y 1977, ni ningún otro hijo del continente ha llegado tan alto como Marcelo.
El chileno Ríos venció al estadounidense André Agassi en la final de Key Biscayne y destronó al consagrado tenista Pete Sampras del primer puesto del ranking mundial, luego de 102 semanas de reinado del estadounidense.
La hazaña del muchacho de 22 años despertó los ánimos de una afición chilena carente de ídolos. Caravanas de autos y concentraciones masivas fueron el homenaje que los compatriotas prepararon para su campeón.
El presidente chileno, Eduardo Frei, lo agasajó en la plaza ubicada frente al Palacio de la Moneda, donde se congregaron cerca de nueve mil personas para reconocerle "al terrible", el haber puesto el nombre de su país en los sitios reservados para los grandes de la historia.
El Chino
Marcelo nació el 2 de diciembre de 1975. Sus inicios se remontan a la edad de seis años, cuando de la mano de su madre, Alicia Mayorga, acudió a tomar sus primeras lecciones.
Abandonó las aulas para hacer su vida en la cancha. "Nunca fui bueno en el estudio, ni tampoco me gustaba estudiar", afirmó una vez, al aclarar que no se arrepiente del canje de la vida escolar por la de las raquetas y los duelos.
El debut fue en el escenario de una Copa Davis, en 1992. Ahí arrancó su crecimiento impetuoso, hasta conquistar el título de campeón mundial juvenil en 1993. Así consiguió el aval de sus padres para continuar vistiéndose de blanco y estampar su nombre en el círculo mundial del tenis.
Jamás calla lo que siente. Golpea la raqueta contra el piso, presa de la furia que nace de la impotencia. Luce con irreverencia la cabellera larga, negra y tupida. Evita las citas con la prensa y prefiere siempre "escupir" lo que hay dentro de su garganta; tiñe su juego de furia y habilidad.
"Mas que mal educado, es hombre de conflictos y ha tenido una serie de ellos con personajes conocidos del ambiente tenístico y deportivo, principalmente, incluso en un momento trató de mafioso al presidente de la Federación de Tenis de Chile. Pero se le ha rendido tributo por sus logros, a falta de personajes que consigan sitios de renombre", explicó Juan Carlos Lepe, periodista del diario La Epoca, de Chile.
Los comentarios sobre la llegada de Marcelo al punto alto del escalafón mundial, giran ahora en torno a cuánto durará Ríos en el puesto de honor.
"A los hinchas chilenos solo les interesa que él esté en el número uno. En cuanto a los "expertos", asumen que para completar o legitimar el actual puesto, Ríos necesita ganar algún torneo de Grand Slam", agregó Lepe, vía correo electrónico.
El Chino deberá vencer en el Roland Garros, Wimbledon, Flushing Meadows o el Abierto de Australia, todos certámenes del gran circuito, para acabar con las murmuraciones que apuestan todo a un corto reinado.
Tras reponerse de una lesión que lo aqueja en este momento, y que le impidió participar en el cotizado torneo Conde de Godó, en Barcelona (España), vendrá luego Wimbledon, que se juega sobre pasto, material al que Marcelo no termina de acomodarse.
"Wimbledon será una buena oportunidad para que los que vienen atrás intenten alcanzarlo. La naturaleza del chileno es esperar que la gente se caiga, pero no hay seguridad de cuánto durará la dinastía Ríos", sostuvo el periodista chileno.
Dada la estrechez de los números -solo 45 puntos separan a Sampras del latino-, Marcelo podría perder el primer lugar en las próximas semanas. Aunque, según señala el diario Mercurio, la solidez que ha alcanzado, la decadencia de Sampras y la ausencia de potenciales número uno, permite aseverar que una vez que se estabilice en el trono, podría quedarse ahí por mucho tiempo.
Odiado por muchos y, hasta ahora, querido por otros, Ríos ha revolucionado el mundo del tenis con su imagen rebelde y gruñona, pero con un remate y una sagacidad que lo han elevado como el mejor latino del deporte blanco de los últimos tiempos.
Información elaborada con datos de las agencias de noticias AP, Reuters, AFP, Anuario de noticias de 1996 y los aportes del periodista del diario La Epoca, de Chile, Juan Carlos Lepe.