MADRID (AFP) El nuevo entrenador del FC Barcelona, Josep Guardiola, ex jugador de vocación ofensiva, optó por un juego definitivamente encarado al ataque, ameno pero eficaz, con una media de cinco goles por partido en la pretemporada, aunque se haya tratado de adversarios de poca envergadura.
Es quizás por eso por lo que el Barça no insistió mucho en recuperar al delantero argentino Lionel Messi, actualmente en China con la selección argentina, para disputar el miércoles el partido de ida de la tercera ronda preliminar de la Liga de Campeones ante el modesto Wisla Cracovia polaco.
El Barça marcó muchos goles con el camerunés Samuel Eto'o en la primera línea del ataque. Máximo goleador de los partidos de pretemporada (6 goles de los 25 marcados), el camerunés parece haberse ganado un sitio poco después que le hubiesen enseñado la puerta de salida.
Josep Guardiola, 'Pep', se declaró satisfecho por la actitud de los jugadores durante la gira por Escocia y Estados Unidos.
Tras el primer partido, ganado amplia y fácilmente ante los New York Red Bulls (6-2), "hemos hecho seis goles y hemos creado muchísimas oportunidades y eso te da seguridad", estimó Guardiola.
Pero luego añadió, coherente con el hecho de haber sido un centrocampista defensivo, que le "preocupa" que les hayan metido dos goles.
El 'método Guardiola' guarda similitudes con el del francés Laurent Blanc, ex defensa que logró elevar al Burdeos al segundo puesto del campeonato de Francia la temporada pasada, recurriendo a un fútbol ofensivo.
Como Blanc hace poco, Guardiola, de 37 años, descubrirá el alto nivel. Pero eso no le preocupa al que fuera uno de los mejores centrocampistas recuperadores de balones de los años 90. "Siento que estoy preparado", declaró al asumir sus funciones en junio.
Su primera tarea fue reconstruir el vestuario blaugrana, afectado por el 'caso Ronaldinho' y las decepciones deportivas (tercero en la Liga, eliminado en semifinales de Liga de Campeones).
Para imponerse pidió el alejamiento de tres peces gordos: el brasileño Ronaldinho, el portugués Deco y Eto'o. Sólo los dos primeros salieron y 'Pep' deberá arriesgar a enfrentarse con el humor imprevisible del camerunés.
Sin embargo, el presidente del club, Joan Laporta, se congratuló "porque ha puesto orden en el vestuario", criticando veladamente al anterior entrenador, el holandés Frank Rijkaard, acusado de dejar hacer a los jugadores.
Guardiola también debió devolver el gusto por el buen juego a sus jugadores en los partidos preparatorios, insistiendo sin embargo en la necesidad de una permanente presión sobre el adversario.
Ahora su próxima tarea es clasificar al Barça en la Liga de Campeones y reactivar deportivamente al equipo catalán, que no conoce título alguno desde 2006.
Así, el novel entrenador Guardiola se la juega, como su presidente Joan Laporta, muy criticado y que conocerá su futuro a finales de mes, cuando el 24 vote la asamblea general de socios compromisarios.
"Nos jugamos una parte muy importante de la temporada" en esta doble confrontación, reconoció recientemente Guardiola, la elección número uno de Laporta para sacar al Barça de su crisis.
© 2008 AFP