París (Francia). El día que ganó la primera etapa de un Tour de Francia, cuando tenía 21 años, algo le dijo a Lance Armstrong que aquello era una inyección inicial del poderío que se venía. Y sentenció: “Si otro Armstrong alcanzó la luna, yo llegaré hasta Marte”.
Ayer, el ciclista estadounidense dio en París el paso definitivo para cumplir el objetivo que se marcó en sus comienzos y así superar al Armstrong (Neil) que puso el pie en la luna en 1969.
Lance ganó su Tour más difícil, el que se le antojó maldito desde que, en la presentación del equipo, un pájaro se hizo en su traje con una lluvia de excrementos. “Un compañero me dijo que íbamos a pasar dificultades”, bromeó.
“La ventaja fue pequeña, pero suficiente. He cometido errores, y mis rivales también. Está claro que el primero es el más fuerte, y ese he sido yo”, afirmó.
El nuevo miembro del selecto “Club de los 5” dijo que llegó con problemas tras sufrir una diarrea en la Dauphiné Liberé, que mezclado con una caída y la fuerte oposición de Ibán Mayo le impidieron ofrecer la imagen imperial de otras ediciones.
El campeón admitió errores en tácticos en carrera. “En Alpe DHuez debí rematar a Ullrich, pero mi referencia fue Beloki y perdí la ocasión de aventajar al alemán en 3 ó 4 minutos.
“Después sufrí bastante en el Plateau de Bonascre. Ese día fui en el grupo y rodaba como todos y al terminar me sentí aliviado”.
Peor momento
También recapituló su peor momento: “Fue en la contrarreloj de Cap Decouverte, cuando Ullrich me sacó 1.36. Fue un día de mucho calor, con más de 40 grados y se rodó muy rápido, no me sentí bien y me limité a perder lo menos posible. Fue un día muy malo”, resaltó.
A partir de aquel momento todo fue remontar. “El Tour lo gané en Luz Ardiden. Ahí rematé lo que tenía que haber hecho en Alpe DHuez, que es atacar en el momento oportuno para sacar ventaja.
“En Luz Ardiden fue un duro golpe para mis rivales y sobre todo para Ullrich”, recordó.
Ayer destacó que ya se encuentra junto a los campeones con los que siempre soñó, hecho que aún no ha terminado de asumir y que dentro de unos días empezará a analizar “con lupa”.
“Incorporarme al club de los 5 no supone ninguna responsabilidad especial, pero es una sensación formidable porque continúo viendo a Indurain, Anquetil, Merckx e Hinault como unos campeones que me hicieron soñar y siempre los admiraré”.
Con su nombre en la leyenda del Tour, Armstrong no sabe si volverá en 2004 para quedarse solo en la general de la historia.
Las fuerzas se van debilitando, pero su ambición solo la concibe para ganar. Está cerca de Marte.