En declaraciones que publicó ayer el diario local El Panamá América , Durán, que se retiró oficialmente del boxeo el pasado viernes, dijo que el 29 de julio acudirá a una corte de Miami que determinará a quién corresponderán esas fajas.
Según Durán, esos cinturones están custodiados por autoridades judiciales de Miami desde 1993, luego que fueran sustraídos por su cuñado, Bolívar Iglesias, hermano de su esposa Felicidad, y vendidos de forma fraudulenta al cubano Luis Báez, residente en Estados Unidos.
"Voy a pelear mis fajas hasta la muerte. Tengo todas las pruebas de que me pertenecen y que confirman que Bolívar es un ladrón", sostuvo Mano de Piedra al diario panameño, que no precisó cuándo fueron robados esos cinturones.
Según Durán, las pruebas que mostrará en Miami, en el juicio, consisten en documentos aportados por la Policía Nacional de Panamá.
Durán dijo a El Panamá América que su abogado, Tony González, contratará los servicios de un grafólogo para determinar que Iglesias y Báez falsificaron su firma para hacer una transacción dolosa y hacer ver como legal la venta de los cinturones.
"El cubano Báez fue encarcelado por este incidente, pero luego fue liberado tras pagar una fianza. De Bolívar no se sabe nada y pareciera que se lo tragó la tierra", señaló Mano de Piedra , quien dijo adiós a los cuadriláteros el pasado 19 de julio en un homenaje que le rindieron los aficionados al boxeo en Ciudad de Panamá. El extetracampeón, de 51 años de edad, no precisó el valor monetario que suponen esos cinturones de campeón, pero para él son de un incalculable valor emocional e histórico.