Santa Bárbara, Heredia. Es un clásico número 10. Anticipa, toca y se desplaza. Juega con balón y sin él. Sabe que el campo es amplio y que el buen futbol se elabora a lo largo y ancho del territorio.
Alcides Sosa, el paraguayo del Cartaginés, fue el principal responsable del orden táctico que observó el plantel de Pedro Cubilla, tras doblegar, 3 a 2, a un Santa Bárbara que dominó primero, cedió en el cuerpo del partido y reaccionó en el último trecho hasta la consumación de una derrota inevitable.
Geovanny Ramírez, el cancerbero, y Heriberto Quirós, ese Chimi inquieto y desequilibrante, fueron los principales socios de Sosa en esta aparición azul con rasgos de un perfil promisorio.
Un partido bonito, con dinámica, fervor... y la feligresía contenta. Música y color al tono de un mediodía con mantos de oscuridad que no alcanzaron a derramar la lluvia.
Atacar..., esperar
Atacar es arriesgar. Los primeros embates cruzaron de norte a sur; del mediocampo que lideró Eddy Arias, hasta los predios de la cabaña blanca, donde Geovanny Ramírez se defendió con creces, ante la reiterada detonación de lances de gol casi inminentes.
Los locales avanzaban; los azules esperaban. Ramírez Luna repelió un dardo bien dirigido por Eddy Arias. La ilusión rojiblanca instaló en el área brumosa sus posibilidades. Pero sorprendió Cartaginés. Sosa cobró un tiro de esquina desde el vértice izquierdo, y Vinicio Alvarado, de cabeza, desvió al fondo. Uno a cero, minuto 10.
Al 24', Alexánder Gómez derribó a Eddy Arias dentro del área, y el árbitro se "tragó" el pito.
Mas, nueve minutos después (33'), el mismo Arias ingresó con balón dominado, Luis Coto lo obstaculizó lícitamente, Arias al suelo y penal. ¿Ley de la compensación?
Por esa vía, Pedro Bonilla materializó el uno a uno.
Mientras Eddy se crecía como un mariscal, su compañero del mediocampo, Nahamán González, evidenciaba los movimientos lentos del sobrepeso. José Mattera le aplicó la grúa, e ingresó Víctor Badilla al 36'. Mas, paradójicamente, la salida de Nahamán derivó en cierta orfandad de Arias y de Pedro Bonilla, quien, junto con Danilo Campos, incurrieron en un error mental al dejar un balón suelto que les robó el Chimi . Pase y acelerador. Sosa, cañón y#161;golazo¡ (42').
Cartaginés consolidó el dominio. En la reanudación, tras una jugada en sociedad entre Luis Coto, Danny Fonseca y Rónald Chaves, el Carraco sirvió un pase gol al Chimi, quien solo tuvo que tocar la esfera ante la impotencia del guardameta Solórzano (53').
Reacción postrera
De algún modo sentimos que Mattera se equivocó al relevar a Nahamán, pasado de peso, ciertamente, pero con la sapiencia necesaria para meter buenos pases y secundar el trabajo prolijo de Eddy Arias, quien consolida su juego. Además, porque Víctor Badilla (relevo de Nahamán) naufragó a lo largo de un buen trecho, por lo menos hasta que cayó el tercer gol visitante.
Fue cuando observamos al bravo entrenador charrúa saltar del banco para arengar y arengar. Y, bueno, los barbareños... ¡como que se pellizcaron!
Pepe Mattera acertó otra vez cuando incluyó a Eusebio Montero. El pequeño jugador nacional, secundado -ahora sí- por Víctor Badilla, destiló el coraje que no transpiraron los barbareños foráneos: Sbroglia, escondido; Mendoza, pesado e individualista.
La reacción rojiblanca fue ¡santa y bárbara! De rayería. Eusebio anotó al 79', y los locales acicatearon en el epílogo la voluntad de un empate que parecía factible.
Pero ¡Ramírez Luna emergió otra vez!
Donde hay orden... está el gol. La fórmula que permitió a los de la Vieja Metrópoli esperar y sorprender, también funcionó para sacar el agua en los minutos del naufragio.
Tres a dos en campo extraño. Satisfacción azul. El primer grito.