Con el tono de voz jovial y alegre de siempre, el expiloto del supercross estadounidense, Ernesto Lobito Fonseca, reconoce que su vida nunca será la misma.
La fortaleza de alguien que siempre estuvo acostumbrado a los más altos niveles de exigencia hace que Lobito no decaiga tras el accidente que sufrió el pasado martes 7 de marzo, cuando entrenaba supercross en su pista ubicada en Anaheim, California.
Ese día el corredor, quien pertenecía a la escudería oficial de Honda, se fracturó las cervicales cinco, seis y siete, lo cual provocó una lesión de médula espinal que aún no lo deja mover las piernas.
"Los brazos los muevo perfectamente, pero lo que está difícil son los dedos de las manos. En las piernas aún no siento nada, está difícil que mejore, pero uno nunca sabe, todavía queda un poquito de esperanza", manifestó el corredor el miércoles por la tarde, por teléfono, desde el Hospital de Craig, ubicado en Colorado.
En dicho centro, considerado uno de los mejores del mundo en el tratamiento de lesiones de espina dorsal, Fonseca está desde el martes 15 de abril.
Antes de ir a Craig el tico fue internado en la sala de cuidados intensivos del Hospital General de Riverside, donde pasó 36 días.
En este período lo operaron para ubicarle dos placas que fijaron las cervicales, además de que se le practicó una traqueotomía.
"El día del accidente había entrenado como media hora y me caí como normalmente uno se cae, pero esta vez hice como un clavado. Me di cuenta que era bastante serio porque no sentí las piernas y nada del cuello para abajo".
Acompañado de su madre, Catalina Rodríguez, y su esposa, Carolina Castro, quienes le hacen más fácil la terapia de recuperación, Fonseca comentó que la parte más dura hasta ahora fue cuando le realizaron la traqueotomía.
"Sentí que me moría en cuidados intensivos, es lo peor que me ha pasado. Ahora es un queque".
Con el optimismo que siempre caracterizó una carrera donde obtuvo dos títulos nacionales del supercross estadounidense en los 125 centímetros cúbicos, Fonseca expresó que asume con madurez los designios de Dios.
"Dios sabe por qué suceden estas cosas; en algunos momentos me lo pregunté, pero luego pensé que me alegra que me haya pasado a mí y no a otras personas".
Sin motos. Algo de lo que está seguro Lobito es que su relación de 19 años con las motocicletas acabó.
"No siento que las motos me traicionaran, ya esa etapa pasó y no la voy a criticar, me retiro.
"Estoy tranquilo, me dedicaré a otra cosa, voy a ponerme un negocio en Costa Rica ya que es mi futuro y el de Carolina, ojalá que triunfe tanto como en las motos".
Los mensajes por correo electrónico, cartas, llamadas y visitas de amigos han sido una fuente de fortaleza que ha recibido Fonseca.
El corredor comentó que le escriben de España, Irlanda y muchos países donde él no sabía que era alguien tan conocido.
"Es alentador e impresionante; nunca pensé que fueran tantos miles de seguidores los que tengo".
Ahora Fonseca se recupera de unas hernias en el esófago que no le permiten comer por la boca.
"Me estoy muriendo por comer algo; todo me lo dan por medio de una manguera en el estómago".
Sobre su partida del motocross y supercross, el piloto agregó que se va satisfecho de lo conseguido.
"Estuve en un equipo de fábrica por siete años, tuve un buen salario y siempre di lo mejor. Ahora vamos a ver cuándo me devuelvo a Costa Rica, monto un negocio y trataremos de tener hijos", indicó.