Orotina. Con paso firme, Elberth González devoró ayer 60 kilómetros más, al pasar de Puntarenas a Orotina, y quedó a solo dos etapas de culminar su hazaña.
Bajo un fuerte sol y acompañado de su gran amigo, Luis López Róger, Elberth completó con éxito el trayecto, caracterizado por los fuertes ascensos y los constantes descensos, sobre todo entre Esparza y San Mateo.
El corredor se concentró al máximo para poder llegar temprano a la meta, con el fin de descansar, porque hoy tiene una dura etapa, entre San Mateo y Sarchí, pues deberá sobrepasar el monte del Aguacate.
Un desfile rojo tiñó la llegada de Elberth a San Mateo. Un kilómetro antes de arribar a este cantón alajuelense, una flotilla de taxis lo esperó y lo acompañó hasta el final, sonando las bocinas y alertando a los lugareños.
Con filas de personas aplaudiendo a ambos lados de la carretera, Elberth pasó por San Mateo, donde se detuvo un rato a saludar y descansar para seguir luego hacia Orotina, que queda a poca distancia.
Uno de los pasajes más emotivos de la jornada, fue el cálido recibimiento que le tributó el pueblo de Orotina.
La Municipalidad, en un acto especial, lo nombró hijo predilecto.
Muy duro
"Este ha sido un trayecto muy duro, pues tiene unos ascensos fortísimos, pero gracias a Dios ya lo terminé. Para mí fue un gran aliciente contar con la presencia de Luis (López Róger), porque tenerlo a mi lado me dio mucha confianza.
Es una persona que me motiva mucho", dijo el ultramaratonista.
Elberth está a punto de completar su sueño, en el Estadio Nacional, este domingo. Si todo sale como espera, habrá recorrido 1.000 kilómetros en 18 días para recaudar fondos en beneficio de los niños discapacitados.
Y aunque la lesión en el pie izquierdo le sigue molestando, ayer manifestó "La fuerza de voluntad es mayor que cualquier dolencia física.
Es cierto que la lesión me duele un poco, pero estoy seguro de que llegaré".
Con un optimismo contagiante, apuntó: "Mañana (hoy) cuando acabe la etapa, me sentiré ya en el Estadio Nacional.
El domingo quiero disfrutar el recorrido. Estoy con muchos ánimos y muy seguro, lo único que me queda es poner todo en manos de Dios".
Sentado en la acera del parque de San Mateo, el corredor repasó una y otra vez la etapa de hoy, que a su juicio es una de las más duras, sobre todo el paso por el monte del Aguacate.
"Me siento muy bien; es cierto que pienso mucho en el monte del Aguacate, por el gran ascenso, pero sé que podré completar el día con éxito. Voy a concentrarme bastante".
El domingo comenzará en Sarchí para recorrer luego Grecia, Alajuela, Santa Bárbara, San Joaquín, Heredia, La Aurora, Belén, Santa Ana, Escazú y culminar en el Estadio Nacional.
"El mayor premio sería ver el Estadio colmado de personas. Me gustaría mucho que la gente se acercara y se uniera a la causa, sobre todo en el último eslabón".