Quizá fue por esa victoria que no llegó, más que por el gol de Harold Miranda pedido a gritos por los liberianos, que el técnico Guillermo Guardia salió enojado del terreno de juego.
"Estoy un poco molesto con el resultado. Mejoramos nuestro nivel de juego e hicimos méritos y goles para ganar. Reconozco que muchas de las cosas que dije surgieron en un momento de ira, pero Saprissa tiene demasiada categoría para merecer favores. Ellos no los necesitan", aseguró Guardia.
Después del polémico remate de Miranda, la expulsión de Percival Piggott terminó de calentar los ánimos en un epílogo que ya de por sí estaba candente. A los reclamos de Guardia se sumaron los de varios jugadores liberianos, quienes creyeron merecer el triunfo.
"Hoy (ayer) se le cambió la cara al equipo; este es el que todos queremos ver. Con la llegada de varios jugadores el onceno tomó otro aire, cuando más lo necesitamos, pero es una lástima todo el trabajo que hicimos en busca de una victoria que no llegó", sostuvo el capitán Rándall Row.
Cuña morada
Guillermo Guardia sabía que un Saprissa herido no sería un rival fácil, así que decidió valerse, con éxito, de una vieja lógica: "No hay peor cuña que la del mismo palo".
En la columna vertebral de los liberianos figuraron ayer Federico Pignata y Johnatan Bolaños, dos jugadores exsaprissistas que, por momentos, se adueñaron del mediocampo y le pintaron el partido de cuadritos a sus antiguos compañeros.
"Queríamos hacer valer nuestra casa desde el primer momento y por lapsos logramos imponer respeto. Por dicha el trabajo salió bastante bien y estoy seguro que, conforme vayan pasando los minutos de juego, nos vamos a sentir mejor en esta nueva casa", explicó Bolaños, anotador de un gol en remate desde los 11 pasos.