Sin el argentino Tito Pompei ni el eslovaco Peter Dubovsky, el técnico coruñés del Oviedo, Fernando Vázquez, apostó por un bloque trabajador en el centro del campo que cumplió las expectativas en cuanto a control del balón, pero los locales no encontraron huecos para el panameño Julio César Dely Valdés, y solo crearon peligro con lanzamientos desde lejos.
Pero Djalminha empalmó un disparo desde unos 30 metros y sorprendió al portero Esteban al colar un balón junto al larguero, en el minuto 22.
El Oviedo no se descompuso, pero el Deportivo jugaba cómodo a favor de resultado y se limitaba a contener las arremetidas locales, con más corazón que lógica, para protagonizar veloces contragolpes que el francés Stephane Ziani, unas veces, y el argentino José Turu Flores, en otras, culminaban con gran peligrosidad.
Dely Valdés, ídolo de la afición oviedista esta temporada, marcó su decimotercer gol tres minutos después de la interrupción, al culminar cabeceando en plancha un centro desde el fondo de Paulo Bento.
El Oviedo vivió entonces su mejor momento ante un sorprendido rival que no sabía parar al delantero panameño, quien incluso se atrevió a regatear lejos del área y con acierto.
Javier Irureta, manejador deportivista, prescindió de Djalminha e incluyó al portugués Pauleta en una apuesta por el empuje sobre la calidad, pero fue Fran quien le dio los tres puntos al ejecutar magistral una falta que golpeó en el poste antes de entrar (al 85).