Faltaban pocos minutos para iniciarse el esperado encuentro entre Nigeria y Dinamarca, cuando los familiares de los costarricenses Rodrigo Kenton y Marcelo Bentancourt -integrantes del cuerpo técnico nigeriano- se ubicaban frente al televisor de la casa de los Kenton con el fin de apoyar a sus seres queridos, a la distancia.
Floribel Fadel, esposa de Kenton, y sus hijos Derrick, Keiner y Kervin, realizaban una oración con Maybell Vargas -esposa de Marcelo- quien, junto al pequeño Fabián Betancourt evidenciaban un claro nerviosismo que aumentó conforme avanzaba la tarde.
"Si me escuchan rezar, no se asusten", decía entre risas Floribel, justo cuando los dos equipos -Nigeria y Dinamarca- salían al campo de juego del estadio Saint-Dennis, en París.
"Yo voy con Heredia", dijo con naturalidad Fabián, de tres años. En respuesta, el último hijo de los Kenton -Kervin, de dos años- le respondía: "Yo no: yo voy con Camerún", lo que provocó las risas de los presentes, entre ellos, doña Evelia, madre de Floribel.
Se inicia el cotejo, las oraciones se multiplican así como el ritmo cardiaco de los que observan el juego por televisión.
"¡Dios mío...! ¡Ahora sí!". Ambas esposas se frotan las manos. Pronto se escuchó: "¡Vamos, vamos...! ¡Aaah, nooo! Dele, dele..." , algo semejante a la euforia de un hincha en un estadio.
Después, cuando más atacaban los europeos, llegó el balde de agua fría con la primera anotación por parte del danés Peter Moller, a los tres minutos. Entonces, el silencio se apoderó de la habitación.
"No puede ser", decía con bajo tono de voz Maybell, al tiempo que, con rapidez, volteaba para ver la reacción de su amiga Floribel, quien, con esperanza, le decía: "Recordá que así empezamos contra España y logramos remontar el marcador".
Sin embargo, la historia no se repitió en esta ocasión, porque, minutos después, Dinamarca logró el segundo gol, por intermedio de Brian Laudrup.
"Necesitamos hacer un gol para entrar tranquilos al camerino, pero, a como están jugando, es difícil", manifestó la señora de Kenton.
Ella se lamentaba de que el joven Nwanku Kanu no jugara bien; por el contrario, alababa la labor de Agustín Okocha.
Tácticas y almuerzo
Al término del primer tiempo, mientras los ánimos se tranquilizaban en compañía de un suculento almuerzo, cuyo menú era rice and beans con pollo, los comentarios de las fallas técnicas no se hicieron esperar.
"Insisto: lo que está fallando es la defensa", decía Floribel, mientras que allegados a la familia cuestionaban los constantes yerros a la hora de definir.
Con el estómago lleno, los televidentes volvieron a sus puestos, y con la esperanza de que sucediera el milagro. Pero cayó el tercer tanto, a los 76', y Maybell escondió la cabeza entre sus piernas y luego no le quedó más remedio que comerse las uñas.
Con el gol de la honra, efectuado por Tijani Babangida (77'), se cumplió uno de los ruegos de Floribel, que imploraba por un gol para las Águilas Verdes.
Concluyó el juego y, en forma presurosa, Derrick, hijo mayor de los Kenton, preguntó a su madre: "Ahora, ¿contra quién juega Nigeria?", a lo cual ella le respondió con mesura:
"Contra nadie: ya Nigeria esta eliminada".
“¡Qué bien, papá ya viene a casa!”, dijo con inocencia Derrick.