
Todo lo que representa Irapuato le llena de emoción a Maximiliano Max Villalobos. Allí, en esa ciudad de Guanajuato, cosechó elogios y puso punto final a su brillante carrera, en la madurez de su trayectoria futbolística.
Allá vivió 17 años, participó en 13 torneos en el profesionalismo mexicano y fue todo un ídolo. Hoy, en esa zona agrícola e industrial, figuran el técnico Alexandre Guimaraes, el volante Mauricio Solís y el goleador Rónald Gómez.
Previo al debut esta noche de Guima y compañía ante Morelia, en el arranque del Clausura, Villalobos meditó sobre el futbol azteca y se llenó de nostalgia para recordar sus pasajes por el equipo fresero , llamado así por la vasta producción de fresas en Irapuato.
“Es difícil aconsejar, porque el trabajo en Costa Rica es diferente al de México. Allá el trabajo es trabajo. Prevalece el profesionalismo y hay que hacer lo que le piden. Son muy rigurosos y siempre te están investigando”, sentenció ayer en su residencia de Bello Horizonte, en San Rafael de Escazú.
De 75 años, Villalobos dijo que ellos pueden triunfar en México si se manejan como profesionales y siguen la misma ruta de cuando estuvieron afuera: Alexandre en Guatemala; Mauricio en Inglaterra, Guatemala, Estados Unidos y Grecia; y Rónald en España, Guatemala, Grecia y Kuwait.
“El problema de un equipo que viene de segunda es que Guimaraes tiene que apuntalarlo y ver cómo lo levanta. Es un muchacho estudioso e inteligente que no tuvo suerte con Cartago. Eso no quita que sepa mucho de futbol”.
Gómez y Solís son “buenos jugadores” que deben entrenar el doble en un medio competitivo como el azteca. “Los dos saben cómo se trabaja y qué hacer en el profesionalismo. Y deben responder a esa exigencia”, subrayó Max .
Contó que en sus comienzos en Irapuato los rivales lo escupieron y lo trataron muy mal. Pero una vez que lo conocieron, se ganó su respeto y el cariño de la afición.
Zona agrícola
De voz pausada, Max describió Irapuato como un sitio de clima templado, cuyos pobladores se dedican a labores de la tierra. Sus agricultores cultivan las fresas, el trigo, el maíz y diversas frutas.
“Su gente es muy apasionada. Me enteré que durante el festejo de cuando ascendieron a primera, hubo un desbarajuste con cristales rotos y comercios saqueados”.
Según recordó, su directiva fue estricta y no le otorgó el permiso para integrar la famosa Selección de los Chaparritos de Oro , que se consagró en el tercer lugar en el II Panamericano del 56 en México.
Su fidelidad a la Trinca fresera se reflejó en las cifras. Esto porque posee el récord de 111 partidos consecutivos con el Irapuato, en cuatro años de campeonato.
Su constancia, clase y regularidad lo consagraron. “Yo amaba el futbol y entrenaba como campeón. Me gustaba ser el primero en todo. Fui un jugador regular”.
Luego sugirió a Gómez y Solís seguir su sendero. “En México tuve que imponerme, porque trabajé mucho, con fe, disciplina y sacrificio, porque allá son estrictos, organizados y muy patrioteros”.
Allí sembró una semilla. Hace dos años, después de tres décadas de ausencia, fue recibido con fervor con motivo del aniversario de bodas de uno de sus amigos, el empresario Fernando Barba.
“En Irapuato, me quieren mucho. Yo fui muy honesto con ellos. Allá coseché muchas amistades. Cuando nos vinimos, mis hijos lloraron mucho. Dejé raíces en Irapuato”, afirmó Max Villalobos.