Puro Deporte

De León, pasión del banquillo

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"Cuando me hice técnico de futbol nació mi vida" Tenía la voz aflautada, figura espigada y una melena digna de los años 60 cuando llegó a tierras de San Ramón. Corría el año de 1972 y por dos temporadas consecutivas consagró al equipo poeta entre los cuatro mejores del Campeonato. Una hazaña verdadera. Muchos años después, Orlando de León, uruguayo de nacimiento y técnico de futbol por vocación, sigue aferrado al banquillo. Empezó muy joven. Estaba en sus 20 años cuando una lesión lo alejó de las canchas y lo puso en el camino que le daría sentido a su vida. "La pasión por el futbol me va a seguir hasta que Dios me dé vida; ojalá que pueda vivir bastante. "A veces no estoy con un equipo grande y me vienen a buscar para que dirija a uno chico de zona rural, y, entonces, me digo, 'bueno, me voy a buscar jugadores'. Así lo hice cuando empecé en San Ramón". Herediano y Guanacaste, por citar dos casos, pueden dar fe de su espíritu de formador. Más de la mitad de sus 56 años, de León los ha pasado en el banco. Aquí y allá porque esa es la vida del técnico. Fuera de estas fronteras sí conquistó títulos, halago que aquí se le ha negado. Pero acarició la gloria en 1974, con el team florense –otra de sus pasiones–. Solo le faltaba un punto para forzar una final con el Deportivo Saprissa. Mas los rojiamarillos perdieron tres juegos en fila y quedaron con un palmo de narices. Ese es el futbol, que don Orlando ama. Y que no lo deja irse a disfrutar de días más tranquilos. Pérez Zeledón –hace dos años– es el último sitio adónde llegó en su peregrinar. Su misión era salvarlos y como gallo viejo, mató con el ala. Sigue con el mismo sentimiento por el banquillo, aquel que le nació cuando era apenas un muchacho y supo que ese era su destino "La pasión por el futbol me va a seguir hasta que Dios me dé vida. Ojalá que pueda vivir bastante". Ulrich, dos años como hotelero








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