Buenos Aires. La llegada de Juan Pablo Angel a River Plate y de Mauricio Serna a Boca Juniors, confirmó la moda argentina de los últimos tiempos: contratar a futbolistas colombianos.
En su mayoría jugadores de la selección colombiana, incluyendo algunos protagonistas de la histórica goleada 5-0 en Buenos Aires, en un partido eliminatorio en 1993, ya suman siete los futbolistas contratados para esta temporada.
La puerta, en cierta forma, la abrió el arquero de Independiente, Faryd Mondragón, quien posibilitó con su buen comportamiento y su alto nivel competitivo la llegada a su equipo del delantero Albeiro Usuriaga y de Wilmer Cabrera.
Boca, que con poco éxito había traído hace algunas temporadas a John Jairo Tréllez, apostó a los servicios del exitoso volante del Medellín de Colombia y la selección Mauricio Serna.
En el torneo pasado, Boca, que perdió el título por un punto ante River Plate, tuvo en el arquero Oscar Córdoba y el defensor Jorge Bermúdez a sus dos mejores incorporaciones, junto al peruano Nolberto Solano.
San Lorenzo, para no ser menos, le puso el ojo a Iván Córdoba para embellecer el juego de Néstor Gorosito y su compañero Fernando Galeto.
El Angel de River
River, cuyo técnico Ramón Díaz trazó como objetivo este año la Copa Libertadores después de un exitoso 1997 en el que obtuvo dos campeonatos locales y la Supercopa, se dio el gusto de traer a Pablo Angel ante la posibilidad de que el chileno Marcelo Salas se vaya a jugar a Europa.
Angel, de apenas 22 años, hizo toda su carrera en el Atlético Nacional de Medellín y llegó con la ilusión de hacer olvidar con sus goles al ya ídolo Salas.
"No vengo a jugar por él (Salas) sino a hacer mi historia", dijo Angel al llegar a Buenos Aires.
"Siempre fui hincha de River, por eso es una enorme alegría que los dirigentes se hayan fijado en mí", reconoció el colombiano.
En la historia del fútbol argentino los extranjeros que más aceptación tuvieron fueron los uruguayos y los paraguayos, que en muchos casos fueron claves importantes en los equipos que lograron consagrarse en el ámbito local e internacional.
La cercanía y las costumbres tan parecidas entre argentinos y uruguayos, también fueron los factores decisivos para la consagración de jugadores como Enzo Francescoli en River, Sebastián Abreu en San Lorenzo o Sergio Manteca Martínez en Boca, para citar algunos de los casos más recientes.
Los paraguayos, en menor cantidad, también brillaron en los grandes equipos argentinos y su último astro sigue siendo el arquero de Vélez Sarsfield, José Luis Chilavert.
La decisión de tener a un colombiano entre sus filas, parece ser el propósito de los clubes argentinos, pero haberse fijado en los caribeños no pasa tanto por una moda sino porque en definitiva el fútbol colombiano es el reflejo del juego que por la década del '50 desplegaron los propios argentinos.