Suzuka (Japón). Después de un día de descanso, otorgado por el seleccionador Alexandre Guimaraes, los integrantes del primer equipo del país se olvidaron un poco de la competencia y disfrutaron anoche de una deliciosa parrillada, que estuvo condimentada con el paladar típico de la cocina costarricense.
Este detalle fundamental, el de los alimentos, fue un aspecto que cuidó muchísimo la Federación Costarricense de Futbol (Fedefut), desde que se conoció la noticia de que la Tricolor sería uno de los 32 participantes de la Copa del Mundo, que se inaugura la próxima semana en Japón y Corea del Sur.
Esto implicó que desde hace casi cinco meses se planificara cómo enviar los productos desde "Tiquicia", primero al actual campamento en tierra nipona y después a la concentración definitiva en Seongnam, Corea del
Sur, donde se realizarán los partidos de la primera fase ante China, Turquía y Brasil.
De ahí que el seleccionado incorporara para el Mundial a una especialista en nutrición humana y deportiva, Hannia María León León, graduada en la Universidad de Costa Rica, y a un experto cocinero, Alonso Cedeño Eduarte, el popular Chef , como lo llaman los jugadores.
Todas las noches, la nutricionista coordina con el cocinero tico y japonés cuáles serán los platillos en los desayunos, almuerzos, cenas y la merienda que consumirá al día siguiente la delegación de 45 personas (jugadores, cuerpo técnico y delegados) hospedada en el cuartel tico, el hotel Flower Garden.
"El objetivo es que el equipo no carezca de nada a lo que está acostumbrado a comer en Costa Rica. Hay comida suficiente como si fuéramos hasta la final del 30 de junio", explicó Hannia León.
Arroz, frijoles y los "olores", son los ingredientes del famoso gallo pinto, que no pueden faltar en los desayunos. Se le da prioridad al consumo de carbohidratos, por lo que siempre hay arroz, frijoles, pastas y purés en cada comida.
"Yo tengo más contacto con Hannia para elaborar los menúes, de acuerdo con un equilibrio nutritivo que deben seguir ellos como deportistas", explicó Cedeño Eduarte.
Los entrevistados comentaron que se trajeron cerca de 95 productos desde Costa Rica. Unos llegaron empacadas por barco (sal yodada y fluorada, salsas y productos para hacer guisos y sal) y otros por avión (carne de res).
La nutricionista León explicó que la gira anterior en Yokohama (Japón) y Daegu (Corea del Sur) les permitió hacer ajustes al plan de comidas, ante la disponibilidad o no de ciertos alimentos, por restricciones en Asia.
No se pudieron traer alimentos como mariscos, pollo, granos (arroz y frijoles), huevos, frutas y vegetales, por razones fitosanitarias y políticas proteccionistas. Los frijoles, los garbanzos y las lentejas se consiguieron aquí en tiendas brasileñas, bolivianas y peruanas.
De acuerdo con el cocinero, el arroz es de Japón y para su preparación tuvo muchas dificultades el primer día porque los japoneses solo le echan agua y el grano es muy diferente, ya que tiene más almidón. "Ellos no le ponen aceite ni olores, pero ya le agarré el punto", comentó.