
Yokohama, Japón. El honor le fue comunicado a Cristian Bolaños por la FIFA, minutos antes de la ceremonia, en el majestuoso estadio de Yokohama.
Ser escogido el tercer mejor jugador del II Mundial de Clubes le llegó en forma sorpresiva al prometedor volante del Saprissa, pero le llenó de orgullo.
"Es algo que no se puede explicar, la verdad es que estoy muy contento con el trabajo que hicimos y por los compañeros; no se habría logrado esto si no es con la ayuda de ellos", expresó en la zona mixta del recinto.
Cristian, de 21 años, llevaba el Balón de Bronce tras el acto compartido con Rogerio Ceni, portero del Sao Paulo y ganador del Balón de Oro al mejor jugador del torneo. "Rogerio me dijo que me había visto jugar y que le gustaba mucho mi juego y que siguiera por el mismo camino".
El trofeo de plata, al segundo mejor futbolista, le correspondió a Steven Gerrard, gran líder del poderoso Liverpool inglés.
Al comentar sobre el valor de este galardón, Bolaños expresó que lo motiva para su trabajo futuro. "Uno lo sueña, pero no se lo imagina de esta manera. Es un momento que nunca lo voy a olvidar. Estoy muy agradecido con el equipo", enfatizó.
Agregó que el premio se lo dedica a su familia y a su padre José, fallecido hace más de un mes. "El trofeo estará en un lugar donde siempre lo pueda ver".
Al dar a conocer su decisión, el grupo de estudios técnicos de la FIFA dijo que Cristian Bolaños fue una de las grandes revelaciones del Mundial de Clubes.
"Luchador como pocos, gana terreno en el ataque tico por la derecha y la izquierda. Y si bien su faceta natural es la de servir en bandeja los goles a sus compañeros, en este torneo vivió la felicidad de firmar uno de los más importantes goles de la historia de su equipo: el gol de la victoria en los cuartos de final. Incansable y peleón, el futuro de este muchacho es más que prometedor", fue parte del fallo de los analistas de la FIFA.