Por Enrique Escande
Buenos Aires, 9 mar (EFE).- El gobierno argentino creó hoy el Consejo de Seguridad en el fútbol para luchar contra la violencia, que ha recrudecido este año con una seguidilla de incidentes provocados por "barras bravas" (hinchas violentos) que las autoridades no han logrado controlar.
Los "hinchas profesionales", que exigen dinero por seguir y alentar a los equipos, y los dirigentes que colaboran con esos grupos han desnaturalizado desde hace décadas la más importante actividad deportiva del país.
"Tenemos demasiados muertos en el fútbol como para no tomar medidas de carácter federal en el ámbito del fútbol", afirmó el ministro del Interior, Aníbal Fernández, al crear el Consejo con un acuerdo entre autoridades gubernamentales y del deporte nacional de todo el país.
Fernández indicó durante la ceremonia de creación del Consejo, en la Casa de Gobierno, que los responsables de incidentes en los estadios, "sean barras bravas o hinchas comunes, deben ser separados de la sociedad deportiva" y que "debe existir una regla única para la seguridad en todo el país".
Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), dijo hoy que "es necesario aunar criterios para que todas las provincias se sumen a este proyecto".
Los "hinchas profesionales", que mediante la extorsión cobran dinero a los jugadores y reciben colaboraciones de los dirigentes, han puesto en jaque al fútbol argentino al sembrar el terror.
Los métodos mafiosos de estos grupos han sido denunciados en los últimos días por un futbolista atormentado por las amenazas recibidas después de tres derrotas de su equipo y sorprendido porque ello ha ocurrido pese a que él y sus compañeros "están al día" con el pago exigido por los violentos.
Sólo algún distraído ignoraba esta situación que únicamente necesitaba ser blanqueada por algún involucrado, como lo es el portero del club Colón de Santa Fe, Laureano Tombolini, quien aseguró que siente miedo por él y por su familia.
Tras una amenaza telefónica anónima, en la que se hizo mención a sus familiares, Tombolini admitió públicamente la semana pasada que en "todos" los clubes del fútbol argentino los jugadores dan dinero a los "barrabravas" (hinchas violentos) y que en el suyo "se hace una colecta antes de cada partido, que ellos pasan a retirar por el club".
"Aunque nadie quiera admitirlo, en todos los clubes se reúne dinero para la 'barra brava'. Uno lo hace para tener seguridad. No sé qué pasaría si dejáramos de aportarlo, pero uno piensa en su familia y agacha la cabeza por temor a que atenten contra los seres queridos", comentó el futbolista.
La denuncia no surgió de una actitud valiente, sino de una honda y desgastante preocupación que llegó al límite.
Tombolini milita en un club cuyos dirigentes echaron la semana pasada a los entrenadores José Del Solar y Juan Pizzi porque los "barras bravas" pedían una cabeza, ya que el equipo perdió los tres primeros partidos del torneo Clausura 2005.
En las últimas semanas numerosos grupos de presuntos "seguidores" de varios equipos rompieron los códigos que imponen los métodos mafiosos, y a plena luz mostraron la hilacha al pelearse entre ellos por los ingresos monetarios aparentemente mal distribuidos.
La mayor parte de los incidentes ocurridos recientemente tuvieron esas características.
Los miembros de la "barra brava" del club Lanús visitaron el mes pasado a los jugadores durante un entrenamiento para reclamar el pago de "algunas deudas" que estos negaron.
Los futbolistas y el entrenador Néstor Gorosito evitaron las declaraciones públicas referidas a este asunto, pero la directiva presentó una denuncia policial y los jugadores fueron citados a declarar, después de lo cual el silencio sobre lo ocurrido ha sido total.
El ex árbitro Javier Castrilli, subsecretario de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, estimó recientemente que para terminar con la violencia en el fútbol argentino deberían pasar "varias décadas".
La cantidad de muertos por estos hechos y la reiteración de incidentes violentos en los campos futbolísticos de todas las categorías movilizó al gobierno a crear el Consejo de Seguridad en el deporte más popular de Argentina, invadido por delincuentes. EFE
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