Silverstone ( Gran Bretaña). Al comando de su McLaren, David Coulthard conquistó ayer su segundo Gran Premio Británico de automovilismo consecutivo, dando un toque de emoción al campeonato de Fórmula Uno después de que Michael Schumacher había ganado las tres primeras competencias de la temporada.
El compañero de McLaren, Mika Hakkinen dos veces campeón mundial fue segundo a 1,4 segundos del puntero, y la Ferrari de Schumacher llegó en tercer puesto en esta cuarta carrera del 2000.
Ralf Schumacher, con Williams, fue cuarto; su compañero Jenson Button quinto, y Jarno Trulli sexto con Jordan.
El triunfo de ayer encaramó a Coulthard en el segundo lugar en el campeonato mundial de conductores detrás de Schumacher, y reanimó la lucha por el título que parecía un monólogo del alemán.
La competencia se disputó en un esplendoroso día primaveral, sin las tormentas que se desencadenaron en el centro de Inglaterra durante dos semanas y afectaron la práctica del viernes y la clasificación del sábado.
Schumacher encabeza el campeonato con 34 puntos, seguido por Coulthard con 14 y Hakkinen con 12.
"Ganar el gran premio en el país propio es estupendo, pero ganarlo dos años seguidos es increíble", se entusiasmó el escocés Coulthard.
Fue un día especial para los pilotos locales. Además del primer puesto de Coulthard, el inglés Jenson Button, de 20 años, obtuvo su mejor posición y puntuación para el campeonato mundial. Terminó sétimo en el Gran Premio de Brasil, pero fue promovido al sexto puesto que otorga puntos cuando Coulthard fue descalificado.
Esta es la primera temporada de Button en F-1, y es el quinto piloto más joven en competir en la categoría.
Ayer fue un día decepcionante para el brasileño Rubens Barrichello, de Ferrari, pues largó desde la primera posición de partida pero abandonó después de hacer un trompo en la vuelta 35.
Se atribuyó la falla a un problema hidráulico.
El Gran Premio británico fue adelantado este año a abril en vez de su fecha tradicional de mediados de julio, como consecuencia de una batalla política por el control de la carrera entre el propietario de la F-1, el multimillonario Bernie Ecclestone, y los organizadores de Silverstone.
Ecclestone y la Federación Internacional del Automovilismo (FIA) fueron censurados por el cambio de fecha. Eccleston aseguró que no era culpable e insinuó que la carrera volverá el año que viene a su fecha tradicional.