
Fort-de-France. Para efectos prácticos, el Campeonato Mundial de Alemania 2006 ya empezó para Costa Rica.
El fogueo que sostendrá esta tarde la Tricolor ante su similar de Francia es de lujo, y permitirá dar una mirada a algo de lo que se esperará en la cita germana, tanto por la calidad del rival como por lo que haga o deje de hacer el seleccionado patrio.
Los ticos se medirán con un conjunto galo que, a pesar de la irregularidad de su eliminatoria, parte en el lote de los candidatos a ser campeón del mundo, viene con casi todas sus estrellas y con el ánimo de afrontar con la mayor seriedad este compromiso, el primero de su preparación.
"Este partido tiene dos objetivos: rendir un homenaje a las víctimas de la tragedia (aérea del 16 de diciembre) y empezar con la mayor seriedad el camino a Alemania", sostuvo el entrenador francés, Raymond Doménech ayer en conferencia de prensa.
Para ticos y franceses este será el primer partido entre ambos.
Y, ¿nosotros? Lejos de lamentarse de las ausencias de jugadores que se saben fundamentales (citemos a Paulo Wanchope y Gilberto Martínez), el técnico Alexandre Guimaraes apunta: "La base del grupo está acá".
Con ello, le baja las revoluciones a quienes piensan que la Selección llega con muchas bajas a un fogueo de este calibre. Fiel a sus códigos, Guima sostiene que este será un choque importante para recopilar información y reafirmar el estilo.
En otras palabras, servirá para ver cómo andan las cosas cuando a la Tricolor le toca presentarse en el "alto nivel", como él gusta de decir.
Un ejemplo: el puesto de lateral izquierdo -a la luz de la cantidad de jugadores que han pasado por el puesto- se encuentra abierto; por ello, la aparición de Carlos Castro puede interpretarse como el chance que se juega el manudo para retornar a una parcela en la que era indiscutible solo tres años atrás.
En estas mismas páginas se apuntaron los lagunazos que padeció en la recta final de la eliminatoria (cuando se quedó con el boleto) y ni hablar de la actuación ante Guatemala. La preocupación de lo que podía pasar ante combinados de mayor fuste se dejó patente.
Hoy el examen es contra jugadores acostumbrados a una competencia a la cual Costa Rica se asoma una vez perdida. En palabras simples: el primer mundo del futbol.
Es la única forma de crecer. "Tenemos que jugar ante equipos de categoría para que nos digan cuál es nuestro nivel", expresó Wanchope, la noche de la clasificación.
Hoy la Sele va contra una Francia que vino a tomarse las cosas en serio y con deseos de complacer a la gente de esta isla, quienes se volcaron en afectos hacia les Bleus .
Es un examen de lujo y una buena manera de empezar a sentir lo que es un Mundial. Como dijo ayer Guimaraes al diario France Antilles : "Es una gran oportunidad para Costa Rica".