Al fin se acabó la tragedia griega de los maravillosos basquetbolistas estadounidenses. El Dream Team recogió ayer, con cara de vergüenza, las medallas de bronce quizá menos queridas en estos Juegos Olímpicos de Atenas.
La victoria 104-96 sobre Lituania, en la lucha por el tercer lugar, solo sirvió para que las cámaras de televisión pudieran captar por más rato los gestos de agrura en las caras de ese equipo, otrora de ensueño.
Eso tuvo su razón de ser en una indeseable actuación del Dream Team que lo llevó a perder su invicto olímpico de 12 años y a dejar por el camino el mito dorado que lo acompañaba desde su creación en los Juegos de Barcelona 1992.
Desde entonces, los profesionales de la NBA ganaron el oro sin solución de continuidad, primero en Barcelona 1992, más tarde en Atlanta 1996 y finalmente en Sidney 2000.
En Atenas, el denominado equipo de ensueño llegó a cuartos tras recoger tres victorias y dos derrotas –ante Puerto Rico y Lituania– en el Grupo B de clasificación.
España fue su víctima en esa fase, pero agazapada esperaba Argentina, lista a darle el empujón de gracia.
Lo impensable
Venció al Dream Team en semifinales por 89-81 para convertirse en su peor pesadilla: en el Mundial 2002 de Indianápolis le arrebatado su invicto general de diez años.
Hasta Atenas 2004, Estados Unidos había ganado 109 partidos de carácter olímpico y perdido sólo dos. En la capital griega cayó en tres ocasiones, más que en el total de los 68 años anteriores.
Y el sábado sobre los tabloncillos del Olympic Indoor Hall también estaba en juego la posibilidad de que los norteamericanos se quedaron por primera vez sin subir al podio.
No ocurrió porque el Dream Team jugó su mejor partido; tuvo momentos de flaqueza, pero le sobraron ganas para doblegar a los los lituanos. Y colocarse su espinosa corona de olivo.